domingo 7 de junio de 2009

Agujero negro

Justo antes de salir me lavé los dientes. Me miré en el espejo, fijamente, las manchas amarillas y transparentosas de esos dientes grandotes que me salieron a los nueve años, lo primero que nota la gente, mis cuadrados, feos y corrugados incisivos; culpables de que al sonreír me tape la cara. Andaba en esas, concentrada en la fealdad de mi dentadura y escupiendo espuma, cuando noté algo oscuro y siniestro a pocos centímetros de mi labio inferior.

Era una espinilla en proceso decadente de erupción, es decir, la espinilla no terminaba de salir de su bacteriano escondite. Creanme que no era mi imaginación. Esa cosa parecía albergar mil demonios en medio de su diminuta naturaleza, era grotescamente negra, y estaba rodeada de una fina capa de piel rosada. Después sí llegó mi imaginación, cuando vi millones de seres blancuzcos, como esqueletos con carnes escasas, empezaron a salir gateando de aquel agujero negro, danzando sobre mi nariz y metiéndose entre mis ojos hasta mi cerebro.

Intenté espichar, oprimir, hacer presión. Con lo dedos, no funcionó. Con las uñas, no funcionó. Con más fuerza, nada. El maldito punto me enloqueció y terminé con una mancha gigante de sangre repartida en pixeles de carne.

Allí estaba yo. Horrible, tan fea. Corrí por el maquillaje, me eché al menos 16 capas de polvos y algo de la base sobre la mancha. Permanecía como una huella imborrable de un crimen imperdonable. Lloré un poco, quería verme linda. Me dio rabia que todas las mujeres que conozco son lindas, menos yo. La más fea, la más tonta, la más terca. Realmente quería verme bonita, pero parecía una cuarentona con cicatrices, o con lunares mal operados. Perdón, quería estar linda. ¿A quién pido perdón? No sé, pero no puedo evitar sentirme culpable por ser tan hedionda.

Se me hizo tarde, soy fea ¿Quién querría esperarme?
_______________________________________________

No me mires
cuando evito la luz
y volteo mis ojos
hacia el suelo.

No me mires
si la brisa golpea,
siniestra,
mis labios resecos.

No me mires
si te digo
que no vale la pena
perder un segundo en ello.

No me mires
si las lágrimas
se han secado
y los moquitos
siguen
saludando el cielo.

Mírame
aún si te digo
que no lo hagas,
sólo el aliento
de tus ojos
sobre mi fealdad
puede hacerme
sentir
que no todo
en mi
está desafinado.
Me queda la tonada
de tus ojos
sobre mi
desaliñado cuerpo.


Bueno, ya salí a vacaciones pero sigo algo ocupada. Aún así, le sacaré tiempo a esto y arreglaré los colores, quiero que quede bonito, de hecho tal vez haga algo ya mismo. Un saludo a todos. Por cierto, Camus podrá se lo que quiera menos pesimista. Incluso podría decir que fue el autor que me sacó de mi depresión de juventud, hace muchos años. Pero ya es cosa de cada quién lo que crea, por eso no me meto ni en existencialismos ni en discusiones por el estilo (ver comentarios de la anterior entrada). A la literatura lo que es de la literatura, a Dios lo que es de Dios. Jajajajaja... que porquería, cualquiera diría que acabo de recibir una terapia de electro choque y algo de lavado de cerebro a lo Deepack Chopra, jajajajajaajaja... pero bueno, es que los domingos de Caterva siempre lo dejan a uno satisfecho.

Gudi amor de mi vida, te amo, valga la redundancia. Al resto, espero que hayan disfrutado en algo la lectura.

martes 19 de mayo de 2009

Insomnio 5

Maldita autocompasión.
Pero decidí no suicidarme,
decidí ser feliz
por el amor de mi vida.
Muy de malas,
aquí me tendrán un
buen tiempo.

Maldita autocompasión,
quisiera no sentir
repulsión hacia mi misma,
no odiarme.
Hasta quererme, aunque fuera
un poquito.

Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.
Maldita autocompasión.


No se preocupen por mi si alguna vez lo hicieron. El amor me ha redimido. Pero sigo haciéndome daño, ya no físico, pero con el tiempo dejaré de sentir... tanta mierda, tanta basura. Siguen invitados al evento de Caterva. Y perdón esta estupidez de entrada, necesitaba purgarme. Sigo odiando el existencialismo, el nihilismo, el pesimismo... jajajaja... pero nunca podré evitar el romanticismo.

domingo 10 de mayo de 2009

Querido y respetado profesor hijo de puta

Supongo que no te imaginabas verme llegar así. Creíste que iba a rogarte, que de tu decisión dependía mi vida. Tal vez pensabas que eres el ser más benigno del mundo al darme la oportunidad de entregarte de nuevo el trabajo. Pero no llegué con el estúpido trabajo, llegué con el revolver de mi abuelo.

Mi risa frenética no era más que el reflejo perfecto de tu cara, pero el climax fue verte orinando tus pantalones arrinconado en el cubículo de alguno de tus colegas. Hasta allí llego tu autoridad, tu poder, querido profesor. ¿Tanto miedo a la muerte? realmente, no creí que una de las personas que me está "enseñando" lo que necesito para la vida que decidí vivir sería tan cobarde. Tu usual tartamudeo se convirtió en sollozos perceptibles a duras penas para mi, y eso que mi rostro estaba a pocos centímetros del tuyo. Sí, sentí mucho gozo al apoyar el arma en tu sobresaliente barriga, mientras esas gruesas gotas de tu sudor casi empapaban mi cara. Quería oler ese miedo que emanabas, y entre más cerca, se hacía más intenso. Pensarías que no era justo, que tu hacías tu trabajo, que la que hizo mal las cosas fui yo, no tú. Claro, nadie dice lo contrario, yo soy la incompetente que no fue capaz de salir adelante en aquello que era lo único que podía hacer medianamente bien. No que putada, tu decidiste que no era así.

Finalmente te disparé en una oreja. No te maté, pero tus orejas siempre me molestaron. Salí de allí tan rápido como pude, antes de que pudieras pedir ayuda. No podía volver a mi casa, la universidad tiene mis datos personales. Bueno, ni que en mi casa quisieran saber de mi. Desde que gracias a ti no puedo seguir estudiando, ya no me hablan. A quien engaño, no debería echarte la culpa, yo fui la idiota. No puedo creer que aún puedo llorar por esto, ¡je! casi no puedo seguir escribiendo porque se me mojó el papel. Acabo de empeorarlo todo, soy una imbécil. Pero no me arrepiento, ya que defraudé a todo mundo, iba siendo hora de hacer algo que realmente me naciera del alma. Me gustó la sensación de poder. Aún así, nunca tuve la intención de matarte hasta un momento antes de dispararte, creeme, otro poco y no es tu oído lo que me llevo por delante, sino tus preciados sesos.

Tuve la suerte de encontrarme con un viejo conocido estando aún en el centro. Nadie me buscaría aquí, probablemente nadie sabe que mantengo una relación con este extranjerillo de pacotilla. El vio la sangre y me pidió que le contara lo sucedido. Mi voz no salió, así que le pedí un papel y un lápiz, y te escribí esto.

Cumplida la tarea de relatar lo sucedido sólo queda despedirme. Tuve una vida buena, tal vez un fracaso, pero nada grave, una vida más. Me habría gustado reconciliarme con mi familia antes de esto, tal vez no haber dejado al hombre que amo, pero es que no lo quería involucrado. La última persona cercana con la que hable fue con Isabella, sí, una buena amiga, me alegra haber hablado con ella y no con otra persona. Ella intentó sacarme la razón de haber terminado mi relación, pero si le hubiera contado lo que tenía planeado para ti, querido profesor, me habría detenido.

Jean, probablemente no termines de leer esto, interrumpirás cuando escuches el disparo que me voy a meter en el corazón. Te ruego que busques al profesor en mi facultad (no será difícil que lo encuentres, es el que no tiene oreja), y perdóname por llamarte extranjerillo de pacotilla, pero es que eso es lo que eres. También pídele perdón a mi familia por mi, y dile a mi novio que lo ame hasta el último momento, y que su rostro es lo último que se me cruzó por la mente, ahora él es en lo único en lo que puedo pensar, así que no le dirás mentiras.

Adiós mundo cruel (que coñazo de frase, siempre quise decirlo), al corazón, directo al corazón la bala, para que lo primero que muera sean las cosas que no quiero dejar, sólo para que morir sea más fácil.

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Que no se te haga extraño
que me estrangule con tus tripas,
sí, pútridos changos
mi alocada vida.
Jajaja, la muerte,
dulce elixir de la vida,
malditos cenicientos
de dientes color arcilla,
maldita risa, maldita risa, maldita.

No te creas tan importante,
pero tus entrañas, seguro,
son codiciada joyería,
que fino sería
usar tus columna de tiara,
tus ojos como zarcillos,
tu estómago de bolsa
para los cosméticos,
mi linda máscara
de uso diario,
tus gónadas de dijes
para el collar ese que te dije.

En el fondo te respeto,
pero eso no evitará
que te meta un dedo en el ano
mientras te saco el corazón
y me hago una rica sopa
con todo lo sagrado de tu vida.
Poder, sí, poder del enemigo
ahora en mi interior,
poder, tus órganos son
la victoria sobre tu estupidez.



Jum, estoy teniendo una semana difícil. Era preferible escribirlo que hacerlo, aunque sacarle el revolver a mi abuelo sería más difícil de lo que fue en el cuento (¿o más fácil? ¬¬). Bueno mierda, al menos salió mejor que las anteriores entradas. Jejeje, si no puedo seguir estudiando, prometo no borrar el blog, jajajajaja... aj jueputa, la vida se me está desmoronando y no parezco capaz de hacer nada para solucionarlo. Al menos Gudi ha estado ahí para mi (tú, en serio, eres lo único que evita que haga estas cosas). Bueno gente, ojalá les esté bailando mejor que a mi. Por cierto, cordialmente invitados:

Este viernes 22 de mayo de 2009, a las 7:oo p.m., en el Salón Oval del Edificio de Postgrados de la Universidad Nacional de Bogotá; se llevará a cabo el Encuentro de Literatura Bizarra. Este contará con la participación de los escritores Max Palacios (Perú) y Adolfo Villafuerte (Colombia). El evento es organizado por el grupo Caterva.

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Sobre el Género Bizarro.

La literatura bizarra incluye varios estilos de escritura inclasificable y sub-géneros que tienen en común los temas transgresivos, underground y en ocasiones cercanos al absurdo. Para sus seguidores el género ha tomado un caracter de culto. Entre los principales exponentes del género bizarro se encuentran: Carlton Mellick III, Jeremy Robert Johnson, D. Harlan Wilson, Andre Duza, Steve Beard, John Edward Lawson y Vincent Sakowski.

martes 28 de abril de 2009

La carta de la bruja a un pobre rey campesino

Cuantas veces mi mirada se perdió en las profundidades del lago, las mismas veces que he muerto y he resucitado. Las nauseas son lo de menos después de que has inundado tus órganos internos de la putrefacción, y has jugado con la parca... "juguemos en el bosque mientras el lobo está... ¿el lobo está? ¡haciendose la paja!".

No me hagas esa cara, no es como si no lo supieras desde el principio. Me conciste en un rito pagano mientras un demonio abusaba de mi. Claro, los dos pasamos por el infierno juntos y creíste que lo que nos tocaba después era el cielo, pero no. Seguías convencido de que si te esforzabas ese Dios tuyo te iba a dejar ver el paraíso. Cariño, eso es sólo un cuento para niños después de que te has dejado sodomizar por la vida.

Creí que como a mi te encantaría morir y revivir al instante. Pero ni lo uno ni lo otro, le tienes tanto miedo a la vida como a la muerte. Tarde me vine a dar cuenta de que no eras más que una ojeada a ese mundo de los normales, los corrientes, los ordinarios. Eres una doncella virgen a la espera de tu principe, pero que va, si también eres homofóbico. Creí que tenías futuro, que te podías tragar el mundo y arrastrarte por las arenas movedizas que encierran mi sexo. Pero eres un débil pedazo de carne, un hombre cualquiera, un don nadie.

Por eso renuncio a tener que ver tu cara cuando dices mi nombre. Ya no tienes que pagarme con tu cuerpo los favores recibidos: me encargaré de que tu miserable vida no sea más que eso...

Hasta aquí cierro nuestro trato, hasta aquí mi aprecio por tí, ser despreciable, hasta aquí no volverás a saber de mi, pero pagarás con creces lo que te dí porque nunca lograste satisfacerme.

Me voy con una sonrisa estampada en la cara, soy demasiado hasta para tí.


No me digas que no te pica
la nariz cuando
te embadurno polvo de hielo
en el cerebro.
No me niegues
que escupes sangre
cada vez que mis besos
arrazan con la piel
de tu lengua y tus deseos.
No grites que me olvidas
cuando sabes que mi vida
es un parásito
despreciable
por debajo de tu piel,
sólo puedo vivir
en tu cuerpo,
sólo puedo amar a alguien
si está
entre tu pellejo.

Cuero de Luna,
la luz de tu saliva
invadiendo
cada centímetro
de mi alma.
Más y más
arriba en el cielo,
cuero de plata,
chaqueta de noche:
la estrella entre tus pantalones.


Hum, aunque sigo en crisis porque doña Quime no supera la pataleta, vale la pena seguir intentandolo, y ojalá, no depender de ella en un futuro. Hum, Dios... te amo!!!
Jejeje... saludos a todos... con suerte, la próxima semana, saldré con algo medio decente... no mentiras, pa' que miento... últimamente todo me sale igual de mierdoso...

domingo 19 de abril de 2009

La máscara de la resignación

Ya no quiero acamapar en utopías, ya no quiero descepcionarme. No es culpa de nadie que yo nací en este puto mundo, en este puto momento. Pudo ser peor, tal vez. Pero al final sigue siendo malo. Me cansé de luchar contra la inconformidad, quiero resignarme, quiero perder el brillo en mi mirada, quiero ser uno más de la manada. Quiero rendirme y dejar que ellos hagan lo que quieran conmigo.

Empezaré abriendo una cuenta en facebook. Allí buscaré tramarme a un cabeza hueca y dejaré de pensar en esos hippies de calzón escurrido y cabello largo de los que siempre me he enamorado (y que nunca me han tomado en serio o han sido demasiado liberales). También me pondré a dieta, empezaré a comprar ropa de marca, pero que marque más mi figura. Ya no quiero verme como una hippie mugrienta y desaliñada. Obviamente empezaré a usar maquillaje, y me abriré huecos en las orejas para poder usar aretes.

Buscaré amigas que sólo quieran casarse y tener hijos, que no se preocupen por matarse la espalda estudiando y tratando de hacer de este mundo un mejor mundo. Creo que pintaré mi cabello de rubio y dejaré el cigarrillo. No tomaré cerveza directamente de la botella y en general preferiré cocteles señoriteros.

Tal vez me case con un traqueto, así no tendré que preocuparme sino por mantenerme bonita y comprar cosas. Aprenderé a bailar reggaetón y salsa, y dejaré el rock a un lado. No parece tan mala idea, no tendría ni siquiera que enamorarme, sería como una puta con un sólo cliente. Si al tipo lo meten a la carcel igual podré quedarme con algo de la fortuna, y si lo matan, mejor, me quedo con toda la plata.

Creo que empezaré por botar mis libros. Ya no me van a servir de nada. Si quiero leer algo, tendrán que ser revistas y cosas de Paulo Cohelo o de Walter Riso. Ya no pensaré en cosas como que si Dios existe, simplemente lo creeré sin problemas, tendré que convencerme de que me iré al cielo si voy a misa todos los domingos.

Tal vez esos cambios sean mi llegada a la adultez. La revolución es como cosa de niños. Ahora seré una mamazethap, y dejaré de pensar.

Yo sé que puedo hacerlo, puedo resignarme, puedo resignarme, puedo resignarme...

Unos meses depués de leerme esto al espejo, me enteré de que era probable de que hubiera contraído el VIH esa noche que decidí cambiar (empecé cogiendome a un desconocido en un bar de cuadra picha). Ahora no sólo puedo resignarme, tengo que hacerlo. Hoy me entregan los resultados de la prueba definitiva. Que adulto de mi parte fue pasar de un estereotipo inútil a uno fugaz, para finalmente, convertirme en una persona lamentable. Sí, tengán lástima de mi, lo meresco. Siempre he sido y siempre seré una pantalla sin identidad.


Ya no tengo relojes para cambiar mi tiempo
ni monedas para cambiar mi suerte,
nunca tuve cojones para culparlos
por mi maldita cobardía,
y mis ovarios siempre fueron la excusa
para joder a otros tantos malolientes.

Que perra excusa tan barbara
para mi estúpida vida,
ni que fuera caballo para llevar a las
espaldas, los pesos encadenados
de tantas otras vidas.
Para que ser hombre o mujer,
para que ser cualquier cosa
si al culo del mundo siempre
van a parar mis cosas,
mis malditas cosas.

Nunca aprendí a pensar
ni a escribir,
nunca valió la pena caminar:
era mejor quedarme aquí.
Estancada como un maniquí
que nunca aprendió a bailar,
estancada como un colibrí
con alas de juguete,
estancada como la aurora
el día de la muerte.

Y ahora vengo a arrepentirme
de ser quien soy,
y ahora vengo a pensar
en lo que quiero hacer con mi vida,
si quiero porque no quiero,
que putas voy a querer,
si mi vago estar-en-el-mundo
está desnudo y borracho
y quiere borrar las letras
que escribió con rabia
y con desdén por la vida.

¡¡Callate, coño, callate!!
tragate una menta
para que dejes de oler a mierda...
Quime hija de perra
sal de tu puta cueva
que me cansé de llamarte,
ni que te hubiera castrado los conejos
para que me hayas abandonado.

Tengo mucho puto sueño.

Que mierda,
¿así son las cosas?
me va a dejar mamando...

Y qué, es que ¿cuál es el problema de que duerma?
si nunca tuve poder sobre mi vida,
si nunca me dejaron ser.
Esclava de una pendeja,
manipulable y dependiente cómo usted...
para que me quiere...
renuncie, cierre el chuzo, mateme...

Ahora Quime quiere morir, y yo sé porque es, siempre le pasa, se siente desplazada por el amor. Perdón por esta tontada. Dios: no te preocupes, ella siempre es así, después se le pasará. Me presento, yo, la mujer que es el envase de Quime. Esto lo escribí yo (me refiero a toda la entrada) por eso tal vez es tan descepcionante para ustedes. Yo nunca escribí tan bien como Quime. Tal vez ponga a escribir a otra persona como reemplazo un tiempo, hasta que a ella, a la Quime que ustedes leen, se le de la gana de escribir (hay otras dos que a veces escriben cosas decentes). Quime y yo siempre hemos sido las personas dominantes en este cuerpo: Yo le doy la cara al mundo, ella escribe. Pero ahora la dueña del vomitadero duerme (y por eso han bajado el número de entradas en los últimos meses). Les ruego la disculpen por irresponsable. -jejeje se puso brava y quiere hablar, tal vez, después de todo, no duerma tanto tiempo. Pero no la voy a dejar hablar, por hoy.

miércoles 1 de abril de 2009

Ceniza y llanto

El día no comienza cuando el rosado sol nos reclama volver a la tierra a través de los rutinarios despertares. El día comienza -si es que lo hace- si podemos recordar algún detalle que nos llame la atención. Claudia recuerda salir del edificio A de su universidad, para irse a la azotea del B -que era el desvencijado y olvidado por los estudiantes en aquel entonces-. En las escaleras, no, él estaba junto a la caja de líneas telefónicas, ella en las escaleras. Sí, así estaban dispuestos, mientras el cagaba. Ella se sintió un poco asqueada -¿cómo no? qué porquería- al ver a aquel muchacho de su edad defecando casi frente a la Iglesia.

Iglesia, poderosa idea que la tuvo atada por años hasta una radical conversión al pastafarismo -es sólo una interesante manera de decir "Claudia era atea"-. No obstante, su devoción al MONESVOL nunca fue completa, a fin de cuentas, ella tenía que responder en su casa como la buena católica que habían criado sus padres y las escuelas de monjas. Claudia era una hipócrita de primera, vea que hasta le hacía el quite a la popo al frente de las iglesias -aunque, si Dios existe, bendito invento el de cagar-.

Al frente del templo se formaba una hilera. Ella ignoró éste hecho por los acontecimientos de la cagada. No es que hubiera una hilera de cagadas, ni era una cagada el hecho de la hilera. Pero la cagada era una fuente de distracción al hecho de que había una hilera de gente esperando en la puerta de la Iglesia.

La azotea de B da al techo del templo, de hecho, en vertical, uno de píe en la orilla queda paralelo al campanario sin campana. Ella no se hizo en la orilla, se hizo en el centro, en un montículo de cemento, poco después de insultar a los pobres mortales en una pared prostituida del pasillo que lleva a la no tan conocida azotea. Claudia se fumó un mustang -por aquello de la economía- y leyó hasta que el sueño la sometió al suelo.

Se despertó una hora más tarde, con un cachete rojo por el sol, el otro, por la presión que ejercía su cabeza sobre el mismo. Claudia siempre odió tener los cachetes rojos. Se levantó, se estiró, escribió un mal verso en su agenda, y se asomo con el tronco a ver qué era el bullicio de la calle. En ese momento ya no vio la cagada, vio la hilera, y gente dejando el centro de culto con marcas en la cabeza. -¡Oh mierda!- recordó -jodido miércoles de ceniza-... eso significaba tener que ponerse la cosita esa, decir amen, y aguantarse a los profesores ateos con cara de interrogante. -Vale culo, ni que cobraran- se dijo, al tiempo que escribía en su agenda "Dios, me vales culo, eres gratuito..."
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Claudia bajó las escaleras con desgano. Recordando sus vidas pasadas tan cargadas de pasiones ontológicas y dioses aburridos o dolorosos. Su uña del dedo gordo de la mano derecha casi cesaba de existir para el momento en que se acercó al púlpito, desde donde el padre ponía la suciedad que reclama el cristiano en la frente de los pobres mortales pecadores. Arrepientete, unta tu frente de mugre y susurrale amen al padre cuando reclame a los cielos que un pedazo de la santísima trinidad se mezcle con esa mancha negra de tu frente.

Claudia se sintió desnuda frente al cura. Aquel anciano de manos frías lentamente le pasó el dedo por la cabeza dejando la señal de sumisión. Claudia abrió la boca y dijo amen. Pero antes de despegar su lengua del paladar empezó el llanto. Llanto amargo, llanto eterno, llanto enamorado, llanto de redención. Una mano invisible le hacía masajes en el corazón y la otra la estrangulaba de adentro hacia afuera. Claudia se arrodillo a la mitad del camino que conducía a la salida. Sus brazos y piernas se derramaron en el piso como llemas de huevo frito estripadas con un tenedor afilado. De su nariz brotaban tantos fluidos como pecados pudo cometer en su vida. ¿Culpa? No, no era la culpa lo que afligía a la pobre Claudia, era el adiós definitivo, no sólo por parte de ella, sino que ese Dios estremecedor y tiránico también estaba dándole un beso de despedida radical y sufrido. Si por Dios hubiera sido, la habría abrazado y habría acariciado su cabeza con suavidad, la habría arrullado y la habría dejado sana y salva en su cama para que pudiera llorar la tuza divina sin temores a ser recriminada por ello.

Pero Dios no es superman. Y lo único que se le ocurrió fue oprimir el pecho de su amada Claudia y prometerle que ella podría hacer lo que quisiera de ahí en adelante. Ella entendió de inmediato y sonriendo -sin dejar de llorar- dijo: "yo me muero y me voy al infierno feliz, lo importante para mi es vivir en este mundo... yo me voy al infierno a repasar los recuerdos de una vida bien vivida una y otra vez, eso es lo único que reclamo de ti, Dios... por lo demás... puedes castigarme como prefieras después de que mi cuerpo deje de existir". El llanto cesó.

Claudia se aguantó las burlas de sus amigos un rato, después se fue a su casa. Sus ojos reclamaban dormir, y eso fue lo que hizo. Desde ese día en que Claudia se liberó de una vida santa a cambio de pasar la eternidad en el infierno, tanto Dios como ella, fueron felices. El vídeo es que, cuando se murió Claudia, Dios dejó de existir.

Me enardecí, nacarada,
despellejando en corrales
los bípedos no plumíferos
en demonios inmortales.
Ahora me río
por la agraciada aventura
que fue vivir en rápidos
los lentos menesteres
del sufrir.
Reviso-me,
sin pretensiones de redención
y sin más miedo al olvido,
recreando curiosas mañas
antes del ocaso de mis
inquietos ídolos.
Ya no queda
tanta pretensión amarga
ni tanto tira y afloja
entre una vida y las otras.
Quime demonio eterno
que vive en mis entrañas,
como tu engendro,
me sigue susurrando
versos estúpidos
y mal hechos al oído,
mientras yo me debato
entre mundos posibles
y filosofías de entrega
y votos que no manejo.
Quedo yo
en el embolate de la vida,
un chocolate y miradas lascivas,
quedo en medio de toda mis rimas.

Jum otra vez después de mucho tiempo de tener abandonado mi citico vomitadero salgo con una estupidez. Pero es que voy de mal en peor. Que cosa tan terrible, que escrito tan malo. Y esos versos chimbos... no... es que no me joda... es que si fuera man diría que me lo amputaron. Pero bueno, ya que... ajjj, que pena me da poner esto hablando en serio, pero pues si no lo pongo se me empieza a morir el chuzo... En fin, merezco la muerte, que eventualmente llegará. Y no merezco el amor de Dios -no el del cuento sino del que soy consorte, jejejeje-. Y aunque no merezco ese amor, porque a veces soy un ser más bajo que cualquier impertinente mortal, no estoy dispuesta a soltarlo por nada. Quime ya es mujer de un sólo Dios, y ese Dios deberá ser sólo para Quime, porque yo Dios no seré, pero si me da, puedo ser más mala que el demonio y le puedo hacer chuck-pish.

No me importa que no entiendan nada... a mi no me importa entender nada. Que mierda esto. En serio que estoy escribiendo cagadeces.

Hoy reclame patadas voladoras, jum, en minifalda, jajajajaja...

Saludos...

jueves 5 de marzo de 2009

Sueño

He contado los ladrillos de mi casa
y no ha sido suficiente.
Intenté con las nubes,
pero se descosieron en mis párpados.
Y qué decir de los planetas...

Desesperación. Tal vez un poco de angustia. La absurda repetición de incontables sucesos. La rutina me está volviendo loco. Veo sus caras a diario como en tintineos agudos, el sonido se hace más penetrante a cada segundo. Sellos, sellos, sellos. Firmas, firmas, firmas. Hileras interminables de gente, incluso para defecar.

Aunque no soy de esos locos que por estupidez entran a un restaurante con una bomba ajustada para explotar en el momento en que no aguanta la presión del corazón entre las costillas. Realmente morir o matar es un acto absurdo. En cambio herir con palabras...

Pero no quiero herir a nadie. Ni a la señora de 50 años que hace 25 empezó a quejarse por haber doblado su peso corporal. Ni a las mujeres que me rechazaron, me dejaron, me abandonaron y me olvidaron. No quiero hacerle daño a mi familia, aunque me vean con lástima. No quiero hacerle daño a mis compañeros de trabajo, son borregos bien criados. Nadie tiene la culpa de ser lo que es, ni siquiera yo.

No entiendo por qué un encuentro fortuito deja tan severas consecuencias en mi concentración. De no ser por esa dama que conocí en otro de esos repetidos caminos. Recuerdo todo lo que me dijo, pero su rostro es borroso. La forma de sus piernas es clara, pero el tono de voz es un vacío. Fue un sueño, estoy seguro de que fue un sueño, pero no recuerdo haberme dormido.

Que risa, claro que fue un sueño, es la mujer de mis sueños, borrosa pero bella, con un vestido rojo y una chaqueta de cuero. Cabello negro largo, y la capacidad de leer mis pensamientos. ¿Qué más podría pedir?

Bueno, no pudo ser un sueño. Más bien era una pesadilla, todo salió mal. La mujer ideal se me escapó como el aire cuando me dijo "dices que amas, pero no lo haces, tus sentimientos hacia ellas siempre han sido tan pequeños y tristes como el ataúd de un recién nacido".

Ahora lloro todas las noches, y veo el vestido rojo y la chaqueta de cuero aún en el armario. ¿Realmente es lo que pensaba de mi? Yo no quería dejarla, pero era mejor... Yo tenía que venir a trabajar, a hacer una vida que a ella no le iba a gustar -lo sé porque odio mi vida-. Maldita sea.

Ni siquiera tengo una ventana para esperarla. Y aquel camino en el que la encontré, ese que me soñé, ha sido cerrado por las obras de transmilenio. Derrumbaron las bodegas de muebles en la 10ª con 1ª en las que soñamos vivir durante nuestra juventud. ¿Pero quién eres? mi sueño hace unos días, pero toda una vida contigo.

Ahora tengo que bajarme del bus, arrastrar mi píes con gracia, y sonreír hasta que mis músculos se desfiguren en otra rutina apabullante. Pero tu sigues en mi sueño. Siempre.

Que lindas que son mis botas
y mi cara de azafrán.
Talan, talan, campana
del medio día en la noche;
viajamos en coche:
¡Tanto derroche!

Mira la tinta del cielo,
oscuro y ligero,
me enredo en un liguero.
Y el humo que brota
de espinas de rosas
que rojas, las mosas,
con los besos y las moscas.

A tiempo, que prisa
como canta la brisa.
El papel desnudo
y el cuerpo se eriza,
que risa, ajá, que risa.

Te despides, majadero.
Y me dejas viendo
soberano chispero.


Perdón por salir con semejante basura después de tanto tiempo. Hoy me queme las manos, que raro estar felices y contrariados al tiempo. ¿Les ha pasado? Que mientras ando de idilios con Dios por un lado, por el otro me está consumiendo una especie de locura corporal. Serán las hormonas que tengo tanta rabia y tanta alegría al tiempo. Maldita burocracia, bendita yo que me cuadré con Dios (es inmortal, para aquellos que insinuaron querer matarlo). Yo en cambio soy mortal y soy una mierda escribiendo y no tengo ganas de ir a clase más. Mierrrrrrrdddddddddaaaaaaaaaaaaa... comparemos vómitos absurdos con desamparados. Pobres borrachos en muelles, pobres putas sin clientes, pobres niños sin comida, pobres ancianos sin familia, pobre estúpida la que les escribe.

Diooooooosssssssss, te adoro, si no fuera por ti, me encontraría en el hospital en este instante. No sé que putas me pasa, ya me da hasta risa.

Bueno, los dejo con una canción que Dios, el depositario de mis cariños, me cantó al oído a través de facebook (sí, yo tengo sentidos en Internet, y este chuzo huele a podrido). Perdón, perdón, no es cierto... mi blog me gusta... no sé que decir... carajo...



martes 17 de febrero de 2009

Parodia masoquista

No quiero seguir siendo tan débil. Ojalá no tuviera que esconderme en excusas tontas y así vivir una vida normal. Pensar que ni siquiera puedo tener una clase de educación física común y corriente por no poder quitarme la chaqueta. Las marcas que invaden mi cuerpo siempre suscitan preguntas y expresiones demasiado incómodas. Nunca quise ser la rara de la clase, pero no hay remedio, hay vicios que no queremos dejar por más dañinos que sean.

- Hola de nuevo...
- ¿Otra vez tú? creí que habías quedado satisfecha con lo de hoy... en realidad te encanta torturarte, tendré que castigarte más severamente para que me dejes...
-No... no... merezco tu castigo pero es por algo peor, soy una inútil... ama, olvidé que mañana es miércoles, necesito el papel ese...
-No te preocupes, yo llamo al médico del colegio para que no tengas problemas... sin embargo, no te salvas de esta, mañana te voy a dar una paliza...
- Sí, perdóname... soy una bestia, no merezco tus dones...

Cuando intente colgar girando mi cuerpo un poco hacia atrás, sentí un dolor punzante invadiendo mi espalda. Recordé el taconazo... tuve deseos de masturbarme pero... me detuve... ahora me está volviendo loca la contradicción entre mi placer físico y mi placer mental... al final resultan orgasmos completamente distintos.

-¿Qué te dijo la doctora?
-Lo usual
-Esa doctora si que es un alma de Dios, pensar que te atiende gratis todos los días, fuimos muy de buenas por conocerla. Aunque pareciera que cada vez estás peor, no me imagino que sería de ti sin la ayuda de esa señora...
-Huy mamá, sí, yo tampoco...

Me voy a quedar despierta toda la noche para contar cada segundo que me falta antes de verla. Probablemente me arranque la piel del desespero, probablemente me haga daño yo misma para que a ella le den celos y sea aún más dura. Me gustaría morir con esta sensación de impotencia, morir esta noche... Que va, si me espera una vida de sufrimientos, que mejor que esto...

------------------------------------------------------------------------

Mis labios ya se acostumbraron
a tus labios,
mi lengua busca tu lengua,
mis ojos se reflejan en tus ojos.
Mi sangre corre
como mil caballos libres,
desbocados,
a punto de caer al precipicio.
Mi corazón estalla
en cada latido,
siempre me avisa
que te tengo cerca con su locura.
Mi voz hace muecas
al aire cuando digo tu nombre,
mi risa se retuerce
en un ruido que sólo
responde a tus llamados.
Caigo de rodillas
ante un dios imaginario
cuando recuerdo a mis manos
bailando sobre tu espalda.
Pierdo un poco la cabeza
y el aliento
con la sensación que dejas
en mis brazos
cuando me has envuelto.



Tengo que dejar de leer manga cuando tengo tanto trabajo, eso también le quita tiempo al vomitadero. Un saludo a todos, gracias por sus buenos comentarios en 38 semanas. Puedo decir con seguridad, que aunque no logra expresar la tristeza de aquello que lo inspiró, por lo menos si es una de las cosas más decentes (y rápidas) que he escrito en este pedazo de realidad incorpóreo. Respecto a este post, jajajaja... al principio era una idea X y terminó convertido en una parodia muy mala del masoquismo (si es que eso de hacer parodias de un fetiche sexual tiene sentido). No soy buena con el humor, entonces probablemente tenga más gracia lo que no está escrito. Yo misma no entiendo que fue lo que hice, ni lo he releído, jejeje...

Le mando un beso muy pervertido al depositario de mis cariños, que probablemente no lea esto hasta dentro de mucho tiempo porque no tiene Internet XP...

Eso es todo por hoy, que tengan noches muy placenteras esta semana... (jajaja, que asco, lully pudo haber escrito esto)...

lunes 9 de febrero de 2009

38 semanas

Pensar que te esperé
e invertí mi amor en ti,
aunque no te conocía.
Las esperanzas de pocos,
las pocas esperanzas en ti.
Te tragaste mis entrañas
y no importó,
te di lo que necesitabas.
Me engañé al pensar
que todo estaría bien.
38 semanas luchando
por mantenerte bien.

Ahora rechinan mis dientes
y el dolor se revuelca
en el lugar que solías ocupar,
me siento vacía y no lo estoy,
inerte reposas aún
en mi vientre asesino.

Sólo un par de días,
pensé que estarías aburrido,
te dí un par de días para
descansar,
pero te tomaste la eternidad
sin, por cierto, agradecerme.
Dios me utilizó de perchero
para colgar a uno de sus ángeles,
pero el ángel rebelde
escapo antes de tiempo.
38 semanas luchando
para recibirte en mi regazo,
38 semanas luchando
por mantenerte bien.

Mis gritos y mi llanto
enloquecieron a los testigos
de tu infame abandono.
Al tercer día
te arrancaron de mi,
no ya vivo,
sino muerto.
Tu corazón había dejado
de sonreír.

En tu carne descansan
ahora mis alaridos,
mi eterno clamor
por recuperar tu existencia.
En tu pequeña muerte
se aletargaron mis sueños,
en los recuerdos
que no me diste derecho
a tener contigo
se maduraron las tristezas.

Te digo que te amo
aunque estés sordo,
a pesar de todo,
el nudo en la garganta
y a pérdida del sentido.
Me levanto con tu cadáver
en mis brazos
frente a los nuevos caminos.
Grito con fuerza:
¡Dios es un malparido!
y me como con aspereza
las ratas del qué vendrá...

Esto es para María Paulina, que ojalá se esté riendo de nosotros en una nube gigantesca, jugando con tantos otros que eran esperados pero no alcanzaron a llegar. Vivir es algo demasiado difícil, hasta de lograr.

Saludos a todos...

Está canción me gusta mucho a pesar de lo triste del tema, tal vez sea una manera más amable de ver lo que acabo de escribir:

El rin del angelito, Violeta Parra

jueves 29 de enero de 2009

Victoria contra los infiernos parte 2

Victoria se llevo los infiernos por delante, el calvario de mi casa, el tedio del colegio, la soledad de la que hasta ese momento no había sido consciente (dado que no veía la necesidad de verme rodeado de personas, o de importarle a la gente). Victoria fue el pilar que me mostró el camino para ser Dios o bestia cuando me diera la gana: esa mujer fue el absurdo más gratificante de mi vida.

Empezamos a vernos casi todos los días, con el tiempo empezamos a amarnos todos los días. Cualquiera pensaría que, dada mi casi evidente perfección, estaba exagerando mi aprecio por Victoria, pero sus defectos físicos se veían aliviados por su elocuente conversación o sus habilidades extraordinarias en la cama.

Siempre peleábamos porque, según ella, mi en "exceso" elevado ego me iba a traer problemas. Mi argumento era que todos los seres humanos somos iguales, pero pocos tenemos el coraje de reconocerlo.

La vida fue sencilla y salvaje al mismo tiempo. Aquella mujer llegó como un monzón a inundarme de pasión y vida. El resto del mundo dejó de importar, al punto que me fui a vivir con ella sin que mi familia notará mi ausencia -aparentemente el resto del mundo también me olvido-. No necesitábamos a nadie más para sentirnos felices, pero el momento más álgido de nuestra dicha llego a mediados de Junio, cuando yo podía renunciar a mi deber académico por las vacaciones. En ese entonces fuimos todo en la misma habitación, y nos envolvimos en páginas de libros que, reconozco, nos hacían ver pequeños. Exploré los vicios más bajos y los placeres más deseables a su lado. Por un momento creí saber lo necesario de la vida.

Los ires y venires a su lado me distrajeron y nublaron mi vista. Mientras yo era uno con el universo, ella planeó mi destrucción. Se acercaba el final de las vacaciones cuando ella hizo el anuncio de su partida. Todos mis planes a futuro -que la involucraban a ella en cualquier sentido imaginable- cayeron del plano etéreo al suelo, y se convirtieron en una mancha de sangre inmunda que funcionaba como metáfora de mis heridas. Empaqué mis cosas, pero dejé sus regalos. La dejé atrás como a un empaque de comida podrida. Su imagen, su recuerdo, la idea de que aún hacía parte de este mundo me resultaba repulsiva.

No supe nada de ella hasta que Jorge se atrevió a preguntarme sobre lo que había pasado entre nosotros, casi a finales de agosto. No tenía mucho que decir, le conté lo que fue mi vida durante aquellos meses que vivimos juntos, y cómo ella había decidido dejarme para irse a Alemania, a seguir adelante con su vida sin mi. Creí que la expresión de seriedad en su rostro era una suerte de mueca que quería mostrar su solidaridad hacia mi, a fin de cuentas no sabía nada de ella desde hacía mucho tiempo.

-Ella está muerta...
-¿Qué?
-Es verdad que se iba para Alemania, pero no antes de Enero...
-No entiendo...
-Ella le dejó una nota, se suicidó hace dos semanas...

No recuerdo los detalles posteriores en la conversación. Lo único que tengo en la cabeza de ese momento es el pensamiento "cómo pudo ser tan estúpida" que se repetía sin cesar, aún cuando la impresión me obligó a vomitar. La carta la recibí después. Se había matado dejando el gas abierto, y se había llevado con ella a dos de sus vecinos.

"Debes estar pensando que fui una estúpida al matarme. Pero créeme que lo pensé mucho. Aunque te llevaba casi 10 años, me di el lujo de arruinarte por mi propio placer. Te volviste mi infierno, mi consciencia ya no me dejaba tranquila. Aún cuando te fuiste no podía resistirme a conservar tu delicada belleza entre mis brazos. Te volviste el peor lugar de mi vida.

Sabía que no estarías satisfecho hasta que yo dejara este mundo. Por eso lo hago.

Te amo. No, te odio.

Victoria"


¿Por qué ya no tengo derecho
a llorar con el cielo
desde el suelo mojado?
Dicen ellos que mi libertad
es aquel pedazo de suelo
mordido por la mentira.
He contestado
que no me importan sus
razones,
que mis lágrimas y mis gritos
son más fuertes
que la avaricia;
que mis uñas serán arrancadas
por la tierra desgraciada
que remuevo con mis manos,
aquella que quiere aferrarme
a temerle a sus armas.

Ellos se ríen.
Pujjjjj... los he matado,
no se esperaban
aquel puñal de odio
que escondía mi lengua
y las balas tóxicas
dejadas atrás
por quienes ya habían intentado
burlar sus ofensas.




Perdonenme el exceso de vacaciones. Pero ya era hora de regresar, ya era hora de saber que había pasado con Victoria. Perdonen que no cumplí la promesa de no incluir más muertes para finalizar mis cuentos, pero la muerte de esta mujer era inevitable.

Bienvenido 2009... este post va en agradecimiento a Blue and Tanit y a Tomaz por una agradable tarde, pero especialmente dedicado a Maria Camila, que nos ha dejado... y se fue a México XD...

Y bueno, para ambientar, una canción de los Suaves... pues tiene unas fotos muy idiotas... y cambien nena por nene para que tenga más sentido con la historia, jejejeje... por lo demás, es una canción bestial.



Saludos...

lunes 29 de diciembre de 2008

Victoria contra los infiernos parte1

La soledad en esta casa es un delirio utópico, los espacios privados son similares a aquellas quimeras impertinentes que dieron lugar a cuanta batalla y revolución se pudo engendrar en el siglo que termina y su inmediato antecesor. Con el revuelo del Y2k, el fin del mundo, nuevo siglo... mierda, esto hace de mi "casa" un gallinero. No puedo leer, no puedo escribir, ni mirar el techo sin que una voz, un golpe, una burla se me venga encima como un torrente interminable de segundos desperdiciados. Ellos saben que fue un año difícil, que necesito digerirlo, necesito la catarsis. ¿Pero lo saben? La duda no parece muy salida de lo cotidiano, ellos parecen ciegos y sordos, aunque es posible que simplemente sean estúpidos.

Al menos este año no tengo que preocuparme por volver a aquel antro calvárico que suelen llamar colegio. Aquella mal llamada "institución educativa" -a la que tuve que asistir desde mis cortos 6 años- bien podría haber sido el circulo del infierno que nunca le mostraron a Dante por miedo a dejar mal parado al rey de las tinieblas. "¿Qué más mariquita? ¡saludos del travesti de la equina!" o "¿a cuántos manes se comió ayer, Martines?" eran los saludos habituales desde que sus primitivas mentes lograron entender porque ser marica era tan "malo" a ojos de los orangutanes que los criaron. En el fondo, los cavernicolas con los que "estudiaba" deseaban que mi presunta homosexualidad fuera real, todos querían probar mi culo, todos me tenían ganas, de eso no hay duda: yo era más bonito que los gurres de novias que se conseguían en el putas park.

No voy a negar que no les di motivos suficientes, yo me metía con los maricas de verdad. Nunca tuve nada con ninguno de ellos, a decir verdad no me gustan los hombres, pero a falta de mujeres, lo mejorcito que puede uno encontrar en un hueco lleno de cerdos tal vez sean las gallinas. Pensé que así me evitaría roces inútiles con seres de naturaleza demasiado inferior a la mía. Los maricas al menos sabían apreciar mi belleza y me llenaban de halagos, sin contar con los inútiles esfuerzos que hacían para agradarme. El único que valía la pena, era culto, y no parecía un triste intento de verdulera era Jorge Vargas. Su apodo, culito-con-suerte, no era gratuito. Desde que estábamos en 9º venían a recogerlo en carros último modelo, manes que parecían sacados de revista. Rumores iban y venían, pero yo era el único que sabía la verdad: Jorge era novio de un man mucho mayor, no se prostituía, no era por interés, si pudieran esos dos, ya se habrían casado. La cosa es que el tipo además de años tenía la plata del siglo, cambiaba de carro como de medias y le daba a a Vargas todo lo que él quería. Jorge, sin embargo, me confesó que lo mejor era el sexo, que no le importaba el resto.

Culito-con-suerte fue el que comenzó todo, el era el único consciente de que yo en realidad no era marica, pero como me la pasaba con locas (con el perdón de mi querido amigo Jorge) no tenía mayor oportunidad de encontrar una mujer decente, y claro, gays o no, los amigos en la adolescencia suelen preocuparse por las mismas cosas. A Jorge le parecía "cruel" (era la palabra que le usaba) que yo de sexo supiera toda la teoría pero no tuviera con quien hacer las prácticas, y más, en medio de su enamoramiento le parecía un pecado mi vida de renegado sin sentimientos ni corazón. Durante todo décimo me estuvo presentando a sus amigas, la mayoría eran universitarias huecas que poco o nada sabían de lo que fuera. Las medianamente no tan burras eran lesbianas o feas, o ideciblemente mayores. Cuando íbamos a entrar a once, le hice prometerme que me libraría de la agonía de las "citas a ciegas" y demás inventos suyos de celestina de sexo invertido. Aún no sé si cumplió o no, es confuso, considerando las circunstancias, el no pretendía que las cosas se dieran como fueron.

Abril lluvias mil, diría mi no muy brillante abuela cuando aún estaba viva. Eran los primeros días del mes y yo me sentía aturdido por la absurda manera en que nos hacían perder el tiempo en el colegio, y lo peor, como Jorge los acolitaba. No entendía como íbamos a perder toda la tarde haciendo un circuito -que por cierto no teníamos idea de como hacer porque, evidentemente, esas son cosas para la gente que trabaja con las manos y no con la cabeza- sabiendo que su querido esposito pudo pagarle a cualquiera para que lo hiciera. Maldito Jorge y sus ideas de tarde divertida. Después de 3 horas de infructuoso trabajo, mi amigo por fin aceptó que somos unas soberanas wevas para trabajos tan poco merecedores. Le rogué que llamara a su esposito, pero fue peor, llamó a la hermanastra, que había estudiado electrónica y era la que le había presentado a su esposito. En pocas palabras, terminó llamando a su compinche, quien confirmó prestarnos su colaboración siempre y cuando pudiera asistir a la adorable velada para la construcción del circuito con una de sus amigas.

Después, quién se iba a imaginar después los problemas que me iba a traer el "dile que sí, que como sea, que sólo queremos terminar rápido". Estábamos botados en un hediondo tapete café motoseado cuando llegaron, rodeados de basura como cables y pilas, incluso teníamos un martillo como a dos metros de distancia. Ellas llegaron un poco mojadas porque la llovizna de la tarde las alcanzó cuando se bajaron del bus. La compinche seguía siendo la misma desde que la conocí, cuando recién se graduaba del colegio, y su amiga no me llamó la atención en un principio, parecía muy callada y aburrida. Con el tiempo, no obstante, la compinche y Jorge tuvieron su tarde divertida, mientras que yo me enamoré de una matemática de 25 años que se llamaba Victoria.

Continuara... muahahahahaha!!!


Poco a poco he ido quitando
de tu cara, las capas de velo

que lo cubrían hasta ayer.
Sé cuan suave puede ser
sentirse cubierto por la seda
de las delicadas mentiras que hemos dicho,
pero quiero ver tu cara,
quiero sentir tu sonrisa
de verdad,
en mis ojos,
no en mi descabellada mente
que imagina tu felicidad conmigo.

No quiero embelezarme
con tus suaves maquillajes

o con la dulzura incontenible
de tus desconsoladoras
mas brillantes palabras.
Quiero ver en tus labios las sonrisas
de aquellos demonios
que fueron
los años
en que dormimos los días
sin tanto temor.

No importa que la vejez
se haya tragado, cruel,
las noches desnudas
que le dedicamos a la belleza.

No importa que ya no seamos
las largas odas de los poetas
a la proezas de la hermosura.
Somos el trigo
que se amaza en las
mañanas,
que baja tragado por la vida
y se devuelve en los ríos
a las locas montañas.



Eso es todo amigos, por este año, aparentemente. La próxima parte, pues se las quedo debiendo para el 2009. Gracias por darse el tiempo de leer tanto vómito, a lo que se han aguantado mis maluqueras de blog durante tanto tiempo. Salidos espaciales a Gudi: por que te quiero mucho y este ha sido un gran año gracias a ti.

Y pues nada, mi vomitadero, eres lo que eres y punto, nunca dejaré de quererte, criticarte y putiarte hasta la eternidad, amen.

Mucha suerte para todos, ojalá con el paso del tiempo no se les olvide pasarse por acá, que a la orden que se le atiende y se le da combo con descuento, jejejeje...

Quime



(Foto tomada, presuntamente, por Maria Camila Díaz)

martes 23 de diciembre de 2008

Ombligo

Al centro y con desprecio
me levanto en las mañanas
para caer lento en las tardes
y arrastrarme en las noches.
Me tambaleo
porque pierdo mi centro
y no tengo ojos para el mundo,
es tan grande,
demasiado peligroso para mi.

Andamos perdidos
por los andenes marcados
de pura topeza,
sabiendo que las huellas
pertenecen también
a nuestros zapatos.

Al centro, nos derrumbamos
porque anhelamos
el autoflagelo de la nostalgia
y las lágrimas del pasado.
Queremos volver a ser mejores
que ahora,
y somos cada vez peores.

¿Por qué inconforme?
¿Por qué el llanto no se ve
más allá del silecio?
Porque tenemos miedo
y nos perdemos
entre nuestros ombligos
mientras miramos al cielo.

Extrañamos las lágrimas
en las solitarias madurgadas
y el dulce silencio
del rocio cayendo en picado.
Dolor, ¿por qué sonreir?
¿por qué dolor?
quiero sonreir.

Y pensar que ahora
ni siquiera el cielo es eterno.

Feliz navidad a todos... Tal vez sea lo único que puedo decir. Que les den muchos regalos, y que los fantasmas de la nostalgia no los persigan, ni las melancolías de la memoria. Que se den el tiempo para sentir. No importa que el mundo se esté agrietando bajo nuestros píes, que estemos ciegos y hayamos perdido el gusto. Al menos aún nos puede derribar el viento, la grieta no puede ser tan mala, jajaja... ni yo me creo eso, yo también le tengo miedo a eso, pero a veces mejor dejarme caer que perder mis uñas procurando evitar lo inevitable. Tengo fe, creo que un colchon de plumas me va a recibir, si es que no se me vuelven un par de alas.

martes 16 de diciembre de 2008

Absurda ficción... o advertencia ¬¬

Día 1:

Todos se burlan a mis espaldas y hacen comentarios molestos. Ya sé que no puedo hacerlo, que me han echado de varios sitios por ello, pero no puedo evitarlo. Es injusto que me vean como un paría, que tenga que aguantar frío y lluvía y burlas de pelmazos por algo que amo, por algo tan completo y perfecto en la vida.

Dicen que es por mi bien, pero no lo creo, es por el bien de lo otros. A mi no me van a convencer con sus discursos ambientalistas que incluyen vaqueros o sus discriminantes avisos. No me importan las toses finjidas de la gente estúpida que no logra entender cuán agradable es fumar.

Día 2:

Esos lugares que siempre he visitado, que han sido testigos de la mitad de mi vida, esos templos de la conversación, el tinto y la nicotina ahora me desplazan. Han amenazado con betarme sus dueños, aquello que yo considereba amigos o vecinos me tratan ahora como el vomito descarado de una sociedad ociosa. Bueno, pues prefiero ser el vomito y salir por la boca, a ser la mierda convencida y ordinaria que son ellos.

Día 15:

Ya no lo soporto, hasta la universidad está pensando en aplicar la norma. Que bueno que ya es tiempo de vacaciones. Hoy tuve que salirme del café durante un monzon capitalino. Pasó en ese momento una tipa y empezó a toser como desquiciada y abrirme sus ojos de endemoniada puta. Tosió tanto que pensé en sacarla de su miseria, era lo único que parecía coherente con la situación, la zorra se tiró al piso y todo. Maldita, apagué mi cigarrillo en el centro de su sombrilla... en distintas partes: si me haces apagar mi cigarrillo, pues que no te mueras de cancer de pulmón, perra, en 30 años, sino de neumonía en un mes.

Día 62:

Los antitabaco están haciendo cercos y nos están marcando con unas X rojas en el pecho. Malditos bastardos. Me siento como un puto judio en Polonía en plena segunda guerra. Putos nazis, putas campañas contra el cigarrillo. Ahora los fumadores somos menos que humanos. No entiendo nada de lo que está pasando, además comprar la dosis diaría (porque ahora le llamán así) es muy caro. Le estoy debiendo plata a todos mis amigos, le he robado a mi hermana. Mierda, sé que sería más fácil dejarlo, pero no soy un borrego al que convencen a punta de presión. Ni siquiera un arma apuntandome será suficiente. Yo puedo con ellos, yo puedo con ellos.

Día 95:

Así que este era el plan desde el principio. Nos querían encerrar a todos en estas cajitas de cristal que llaman residencias. Quiero salir, quiero calle, quiero fumar. Malditos perros, no entienden, no lo voy a dejar, no lo vamos a dejar aunque dejemos de fumar por días. Al desayuno me sirvieron té y me armé un cigarrillo improvisado con el papel de esta libreta. Malditos, malditos. No es lo mismo, obviamente, pero no me rindo, soy imparable.

Día 140:

Ahora sólo traen almuerzo, y lo único que queda por fumar es telarañas. Tengo baño, sí, pero ya ni ganas de bañarme tengo. No me queda más que arruncharme en el mismo rincón, adentrarme en el sueño, arrastrarme fuera de este mundo de pesadillas en el que estoy metido por defender mi convicción de que puedo morir de lo que se me de la gana. Me pregunto si le hago falta a alguien, me preguntó si alguien se ha preguntado que nos pasó. Será que se dan cuenta de que lo único que hacen es .... (???)


Día 200:

Hace tiempo no escribía, las cosas han mejorado mucho desde el día 140, con el tiempo volví bañarme y la cafeína o las telarañas (que asco) dejaron de ser mi único impulso. Un señor muy amable ha venido a hablar conmigo todas las mañanas, que anciano tan buena persona, hoy me dijo que faltaba poco para volver con mi familia.

Dia 215:

Estoy afuera, bueno, en mi casa. Mi familia está feliz de verme, se alegran de que mi programa de rehabilitación haya sido un éxito. Millones de personas están volviendo a sus casas, pero según me contarón, yo tuve suerte, algunas de las residencias eran más parecidas a campos de tortura.

Día 217:

Mi primita de 6 años me ha hecho notar algo que yo ignoré por mucho tiempo, he desarrollado un tic extraño. Cada vez que estoy bajo presión, mis labios estrujan un cigarrillo inexistente. Un cigarrillo, ja, esas cosas parecen tan lejanas, pero a veces, a veces vuelven a mi mente como un dulce y meláncólico recuerdo. Parece que antes fui feliz, y cada vez que veo una torre de humo alzandose al horizonte, creo que me da, no sé, nostalgia, y a la vez mucha ira. Me pregunto qué pasa...

Día 225:

No. No voy a salir de mi casa, no quiero, para qué, no tengo nada que hacer en la calle. Ya no le veo mucho sentido a estudiar o trabajar, ya no me siento feliz, creo que he renunciado a una parte importante de mi. No quiero saber nada del mundo, y sé, que el mundo no quiere saber de mi.

Día 227:

Acabó de oír en las noticias, por la radio, que los antitabaquistas se declaran ganadores de la guerra. Mald... mald... ma... malditos bastardos, quiero un cigarrillo.

Día 230:

YA NO PUDE SOPORTARLO. PERDONENME POR DEJARLOS TAN PRONTO, PERO NO SE PREOCUPEN QUE NO ME VOY SOLO.


Los recíen rehabilitados han demostrado que el programa antitabaco fue todo un fracaso. Después del canto de victoria de los victimarios, enloquecieron. Millones de muertes violentas demuestran que el cigarrillo era lo único que mantenía a los ansiosos crónicos a ralla. Médicos psiquiatras de todo el mundo concuerdan con que la crisis vista en nuestra ciudad es suficiente prueba de que la nicotina no es sólo necesaria sino benéfica para la salud mental de buena parte de la población mundial.



Me gusta jugar con fuego
y quemar lo debil de mi voluntad,
de manera involuntaria, claro.
Me gusta molestar a quienes no conozco
con la mirada,
con el cigarrillo,
con mi aspecto.
No me importaría, un día,
morir sin razón.
Una imbécil en la muerte
para no recordar
que ahora se queda solo
mi lento corazón.

Que tonto fue ignorar
el impulso a quemar tu sangre
para dejarla de recuerdo
en mi armario.
Lo quiero todo, no quiero nada,
corró, huyó, escapo
sin saber muy bien
qué es lo que debería hacer.

He abandonado la esperanza de ser,
cantar o vestir en las mañanas.
Prefiero dormir en esos momentos
para vivir mis sueños
en las noches solitarias.
Vomito, vomito sin parar:
vomito para vivir,
vomito cuando pienso
y vomito cuando te arroyo
con mis buenos deseos.
Vomito para dejar
rastros puterfactos de un yo
embustero y desconocido
en este puto mundo
lleno de locos orgullosos
y gente obesa de palabras.



Wash, escribir esto me dejó cansada. Siempre es dificil, siempre es... jajaja, no sé como decirlo, que personaje mi loquito fumador, me dieron ganas de matar a alguien y todo, tengo que aprender a controlar esos impulsos cuando escribo, afotunadamente estoy sola. Ya sé que es una basura (como todo el maldito blog pero ustedes siguen leyendo, ni que la culpa fuera mia), pero es posible ¿no? bueno, con esta medida de no fumar en lugares públicos o carpas de BBQ me estoy deschavetando un poco. Menos mal tengo a Gudi, aclamado espíritu del cuento (jeje) a quien le mando un beso y un gracias por este mes.

Por otro lado, que pena la demora, pero he tenido un mes dificil con esto de escribir (como si tuviera que decirlo, se nota, que porquería) y pues no han salido más que cosas incompletas y sin sentido, recargadas de adjetivos inútiles y en muchas ocasiones despectivos... Y bueno, a parte estaba en finales, aunque al menos este semestre no tuve que hacer los trabajos al borde de la muerte o delirando por la fiebre, etc. Y bueno, ya empezaron las tormentosas vacaciones... tengo Manuela para rato, lo bueno es que ahora es un infante más gracioso... es un poco malgeniada, pero bueno, al menos me hace reír. Y hum, me voy para Medellín el 19... para devolverme el 26 hasta Melgar, donde será la despedida de blaaaaaaaaaaaa cosa muy aburrida, y después volveré a revolcarme en mi propia miseria, cuidando a Manuela y sin bañarme por días (si... pueden hacer relaciones locas con el cuento, obviamente mientras cuido a Manuela no puedo fumar mucho que digamos... pero pues no la voy a matar).

Esperemos que para la próxima semana pueda escribir algo más decente, prometo dejar el "shojo" a un lado: la empalagosa cursilería es lo que está teniendo efectos drásticos en mi escritura (no tiene nada que ver con nadie más ¬¬). Saludos... ojalá quedén oliendo bieeeennnn feo cuando terminen de leer esto. Y no se atrevan a dejar comentarios diciendo que fumar es malo: PUTOS MARICAS se los digo por adelantado. (Creo que la persona del cuento sigue en mi... voy a dormir, adios... perdón la vulgaridad... jum... jajajajaja... yo disculpandome, jajajaja me cago en todos los que se la creyeron).

Vomitoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

jueves 27 de noviembre de 2008

Agradecimientos

Esta semana espero me dejen darme un gustillo pseudo filosófico. No habrá historia, no habrá un cuento, a menos que mi relato de agradecimiento se les haga novelesco. Son dos agradecimientos, uno a Wittgenstein, y otro a un reconocimiento... y bueno, otrico chiquito.





Todo comenzó en la feria del libro. Mi familia y yo vamos todos los años. Siempre tengo derecho a uno y sólo un libro. Al final, mis opciones eran La crítica de la razón pura del señor Kant, y el Tractatus logico-philosophicus del señor Wittgenstein. Por alguna extraña razón me fui por el último, cosa afortunada, porque después podría comprarme la crítica en una mejor edición y más barata. Además, unos pocos meses más tarde, me enteré de que mi clase de Métodos Formales sería un seminario del Tractatus. Cosa extraña. Al principio ese libro me dio miedo, después curiosidad, después...





Al poco tiempo de iniciar la clase, escribir esto en la contraportada (no esperen mucho, fue un impulso, y no es un poema, pero lo escribí partiéndolo):





Parece como si


de este libro fueran a depender


muchas cosas en mi futuro.


No puede ser coincidencia


que decidiera comprarlo


sobre la crítica de la razón pura,


unos pocos meses


antes de enterarme de


que tomaría una clase


cuyo único objetivo sería


su lectura y comprensión.





Tal vez, finalmente, este


libro me ayude a decidir


que será de mi en unos años.





D.S. Avendaño


Agosto 31-2008





Bueno, hoy se terminó esa clase, y lo que escribí en la contraportada de mi libro era correcto. El señor Wittgesntein y yo nos entendemos, o el me entendía, aunque tenemos un siglo de distancia. No me lo tomen a mal, no es un afán pretencioso de una inútil estudiante de filosofía. Es probable que no entienda el libro en su totalidad... pero... el señor W. escribió en el prólogo de su Tractatus lo siguiente: "Este libro sólo será entendido quizá por quien alguna vez haya pensado por sí mismo los pensamientos que en él se expresan o, al menos, pensamientos parecidos". Mérito es también de mi profesor, el señor Carlos Cardona, que la maraña de elucidaciones en el texto se me presente ahora con la claridad de un mapa (exagero).





La gente cree que es un libro de lógica, o de ética. Para mi llegó mucho más lejos: parece que el libro señala un camino, una dirección (casi como la naturaleza de las proposiciones legítimas). Ahora, espero que el lector juicioso de W. me perdone la caricaturización que voy a hacer ahora de los planteamientos del autor, esto no es un artículo académico, es más bien una reflexión de lo que me ha dejado el libro. Por un lado, debo aclarar que no soy tan amiga del atomismo lógico, para que sepan que no es que yo crea que W. tiene la razón en todo... pues de hecho si seguimos la lógica del libro y tiramos la escalera, el libro no tiene razón alguna. Nunca me ha gustado la gente que en filosofía termina dogmatizándolo todo con teorías o autores (kantianos, positivistas, marxistas, y todos los istas y similares que se les ocurran).





Si el Tractatus es leído con cuidado, se darán cuenta de que no propone nada... no hay una teoría, no hay una verdad, ni siquiera hay proposiciones, pues de filosofía no se puede hablar según este autor. Y en el fondo, de alguna manera, le creo. Les parecerá contradictorio, como no... Ahora estoy divagando y no sé como compartir con ustedes lo que siento en este momento, W. lo dijo, de lo que no se puede hablar es mejor callar, así termina el libro. Pero recurriré a la elucidación, y seré lo más confusa posible por respeto a W.





La filosofía siempre tendía a la sistematización, desde los griegos. Todos hacían grandes sistemas de pensamiento con los que pretendían caracterizar tooooodddddaaaa la realidad: sí, la utopía del conocimiento. Obviamente ninguno de esos sistemas era lo suficientemente completo, por eso nunca había consenso, por eso nunca hay consenso en filosofía. Y entonces llegó el señor W. y nos iluminó... o más bien, nos mejoró la formula de los lentes: todas las proposiciones en filosofía, en ética, en estética, en teología, etc. son sinsentidos. Jajajaja... ya sé, es muy loco, trágico y doloroso... pero es que esas cosas que queremos decir en esos ámbitos están más allá de los límites del lenguaje, más allá de los límites del pensamiento (bueno, Kant ya había dicho algo similar, pero terminó cegándola, obvio...). Y sin embargo, W. sabe que esas cosas existen: no podemos hablar de ellas, pero nadie puede negar la angustia por la existencia, por el ser, por Dios, por lo bueno, por lo bello, por la libertad...



¿Nos quedamos sin piso los filósofos? pues no carajo, la labor de la filosofía es la de desenredar los nudos del lenguaje, desenrollar esas preguntas que no tienen respuesta, para así centrarnos en lo que realmente interesa (de ahí que la filosofía del lenguaje y en general la analítica predominan en el siglo XX). Y bueno, ahora entiendo porque me gusta tanto la lógica (yo sé, al principio creía que lógica y literatura eran opuestos simétricos... pero que coño, ya verán).





Voy a citar algo que nos dijo Cardona en la clase, y que más claro no puede ser: Piensen en esa pregunta que tanto nos atormenta ociosos, esa es la pregunta que usualmente nos impulsa a la filosofía: ¿cuál es el sentido de la existencia? Ahora, Wittgenstein nos dice que es una pregunta infundada (si quieren saber por qué, lean el Tractatus), puesto que su respuesta está más allá de los límites del lenguaje (muy a grosso modo, me perdonarán esto de resumir). Ahora piensen, qué les da una respuesta más útil o satisfactoria a esa pregunta ¿El ser y el tiempo de Heidegger o una antología de Pessoa?





Verán, esa parte que está más allá de los límites del lenguaje, son los silbatazos que pegan las artes...

Yo, por mi parte, me dedicaré a desanudar enredos del lenguaje, y a reflexionar a través de elucidaciones acerca de la sociedad en Internet (esos son mis temas en filosofía). Lo realmente importante, es lo que he compartido con ustedes en este vomitadero. Poesías y cuentos han sido mi salida a las angustias que la filosofía no me ha podido apaciguar. No se trata de hacer literatura filosófica, ni de hacer reflexiones "filosóficas" acerca de la literatura... son simple y llanamente cosas distintas. Siempre me enfrente al dilema de la filosofía vs. la literatura en mi vida... ahora W. me arregló el problema, puedo silbar mientras me entretengo con la maraña de problemas que me ha dejado la filosofía.



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Ahora, yo no soy muy fanática de esos dizque "memes" (mal llamados memes) de los blogs, pero hay detalles que sencillamente no se pueden ignorar. Muchas gracias a Nekros, de neurosis aguda, quien muy amablemente ha decidido galardonarme con esto:





Y como es debido, yo también le otorgaré el premio a 7 bloggers, que además de llevar blogs que sí vale la pena leer (no como este), han tenido la amabilidad de esforzarse en seguirme leyendo:

Gurzaf, Dominique, Doctora Capital, Blue and Tanit, Tomaz, Totoptero y Diego Niño. De hecho, me da cagada, por mi que todos los que se han pasado por acá se lleven el premio, y qué decir de los nuevos, como El caballero Inexistente, y otros que también tienen blogs una chimba (es que son muchos). Ojalá y nadie se sienta ofendido o excluido por no estar en la lista, me perdonarán...

Pues bueno, eso es todo amigos, como la semana pasada, miles de millones de besos al depositario de mis cariños, a él también le debo un gracias gigante... por todo... especialmente porque me deja coger sus brazos de chaqueta...

Y pues bueno, al que se haya tomado la molestia de leerse semejante ladrillazo de entrada...

miércoles 19 de noviembre de 2008

Sabor a metal

Hoy la ciudad sabe a metal. Como cuando uno relame la cuchara del arequipe para descubrir que al final lo único que queda es el desagradable sabor de lo que se carece. El olor le da un toque mierdoso al humor de Bogotá. Bueno, se habrá contagiado de las noticias de la semana. Es increíble que aún puedan florecer los saucos del parque, esas pequeñas flores blancas que al caer, si hay buen viento, parecen nieve en decadencia.

Estoy muy viejo para esto. Bueno, al menos las putitas a las que les doy clase no les parezco tanto. Puedo divertirme a ratos, en las clases, con la vista... sí... un poco más abajo...

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-Hola nena
-Hola, ¿cómo te fue ayer con Jaime?
-Agh... pues ahí me gastó... pero tu sabes que ese man no me gusta...
-Ash, ya... superalo nenita, que el profe te mira las braguitas pero de ahí para arriba tu no existes...
-Cállate, no hables así de él...
-Piensa lo que quieras... en fin... ahí viene, hablamos cuando suene el timbre...

No entiendo porque cree que es un viejo pervertido y ya. Un hombre tan maduro, tan lleno de conocimiento de la vida, con esa expresión tan seria, con esa sonrisa... haría lo que fuera por él, pero es demasiado correcto como para meterse con alguna de nosotras. Ufff... si pudiera demostrarle que yo soy una mujer de verdad.

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Meliza:
No entiendo tu indiferencia de los últimos días, no sé si te pusiste brava la última vez que salimos. Sabes que me encantas mujer, que por ti sería capaz de quedarme callado el resto de mi vida si me lo pides, que por ti me cocería los párpados para que la única imagen que me llegara fuera el recuerdo de tu rostro. No entiendo, mujer, no entiendo, ¿qué fue eso tan malo que hice para tener que recurrir a mandarte esto?

Jaime

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-Bueno, ¿qué quieres que haga?
-Nada, entretenlo al final de la clase, mejor dicho, que todo mundo se vaya menos ustedes dos...
-y yo qué demonios voy a hacer... agh, bueno, maldita sea...
-Ya no te pongas bravita, no me demoro...

No entiendo como fue que terminé escogiendo de mejor amiga a la imbécil esta que lo único en lo que piensa es en el viejo verde del profesor... como demonios va a dejar botado a Jaime, que es como el hombre perfecto, por semejante gurre...

-Ahhhh... profe... es que me quedó una duda...
-Dime, no te de pena, pregunta lo que quieras
-Es que no sé por donde empezar
-Pues, al menos dime sobre qué es tu pregunta
-Hum, sí, es sobre... la... ehhh... Calderón... ehhh... de... el de la Vida es sueño...
-Jajaja, sí dime...
-Pues es que no entendí muy bien el final (de hecho no lo leí)
- No te preocupes, tu vives cerca a mi casa ¿no? yo te he visto por ahí por el parque...
-¿Sí?
-jajaja, sí, una mujer tan linda como tu es inconfundible
-je, jum, sí profe... pues... bueno, pero cuénteme lo del final

¿Por qué me toca el cabello? ¿Por qué me mira de esa manera? Meliza maldita sea, te estás demorando mucho....

-No profesor... por favor...
-Ven, no te pongas así, cómo podría dejarte ir así... te mereces un beso, eres muy bonita... y estas piernas...
-Noooooooo... suélteme....

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-¿Pero qué te pasó?
-Ay Jaime, que de boba me puse a hacerle un favor a tu querida Meliza y me gané una manoseada del profesor
-¿Qué? pero que demonios...
-No, no digas nada, yo no quiero problemas y el man ya vio que conmigo no va a poder, además no tengo como probar nada...
-¡Pero no te puedes quedar callada!
-No me estoy quedando callada...
-¿Pero cuál era el favor para Meliza?
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Maldita perra, y se decía mi amiga, como si no me hubiera dado cuenta de que se quedó echándole los perros al profe y hasta se dejo manosear del man. Mucha zorra. Soy una maldita estúpida, eso me pasa por confiar en otras viejas. Pero yo no soy una imbécil, ahora que sé donde vive el man (porque la estúpida obviamente nunca me quiso decir) le voy a caer esta noche. Y no se va a poder resistir, ni siquiera la zorra esa va a impedir que hoy me coma a ese man.
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Así fue que la noche
apagó los párpados de las doncellas
y se las llevó a caminar de la mano
entre los cristalinos caminos
del cielo.

Entre sueños y despojos
crecieron las cabelleras
de lo corceles rojos
que llevan a espaldas
las pasiones pasajeras.

Pero mira,
el horizonte conserva el brillo
de la vigilante Luna,
la madre virgen
del sentimiento puro.

Ella me atrae con su llanto,
toma mi mano y me abriga
con tus brazos:
me deja en el silencio de tus caricias.
Desde el cielo me dice:
"calma, calma mi niña
que ya el peligro ha pasado,
eres libre de todo pecado:
tienes derecho
a vivir como quieras,
siempre a la deriva
y por los caminos olvidados".


Jajajaja, esta fue la cosa más... hecha de rapidez de todo lo que he escrito, no lo pensé, no tiene estructura (ni se la quiero dar)... simplemente VOMITE con alegría, jejeje, no me importa que esté bueno o malo, la idea es que es lo más espontaaaaaaaaannnnnnneeeeeeeeeooooooo que se ha dado por parte de mi merced en esta pocilga de blog que va y que viene...

Ando de buenas pulgas... y es que tengo el corazoncito contento, no lo voy a negar: millones de besos para el depositario de mis cariños, me has dado, probablemente, la mejor semana de todo el año. Jojojojojojo... Además ahora que han vuelto los piratas (sólo que ahora con bazucas y granadas, no machetes y cañones) me siento con todo el derecho a decir cuanta estupidez se me venga en gana, los últimos acontecimientos de la vida humana de este planeta me han convencido de la poca sanidad que queda. Maldigo sobre la tumba de Lyotard por el mundo en el que me toco vivir.

Esta semana les obsequio mordiscos... si los quieren... pues reclame aquí... o algo así...

lunes 10 de noviembre de 2008

Mayo 2016 (última entrada de Tres momentos)

Me miro en el espejo y me da vergüenza. No tengo tantos años, pero la estupidez ha acelerado mi envejecimiento. Soy un ser que ocupa demasiado espacio en el mundo y se fragmenta en arrugas. Mi rostro quemado por el sol de muchos días, mis días quemados por perder el tiempo en vicios y estupideces banales. Tanto odio y tanta avaricia, y un año perdido tratando de recuperar una vida: eso me deja la rehabilitación.




Las calles han cambiado, ya no me miran con alegría y admiración, la gente ya no se pregunta quién soy, más bien, la gente lamenta lo que me sucedió, aunque no saben que fue. Ni yo misma lo sé. Renuncié a toda una vida por un presente que no duro. Ahora ni siquiera tengo a donde llegar: mis papás no quieren que mi hermana menor me vea, mi otra hermana no quiere que mis sobrinos me vean. Pues bueno, yo tampoco quiero verlos y deprimirme más por la manera como desperdicié mi vida.




Retornar a los viejos moteles de la 4ª con 17. Siempre baratos, siempre clandestinos, siempre con televisor. Una cama y un baño por hoy, creo que es lo único que quiero, y mañana buscar trabajo. Mierda, y pensar que hace 10 años más o menos no tenía que pensar en trabajos forzados: ¿mesera? ¿vendedora? jajaja, creo que ya estoy muy vieja para andar decidiendo que hacer con mi vida. El punto es que aplacé este momento lo más que pude.




Lindo día bogotano. Llueven inmundicias y todos cubren sus rostros, menos yo que no tengo con que. Bueno, morir no se ve tan mal. ¿Dónde estarán mis amigos? que pregunta tan estúpida, muertos deben estar. Que bueno que aún hay buses en algunas zonas, vender dulces en los buses no se ve tan mal, y a veces regalan comida. Que bonita es esta ciudad, ya casi nadie hace esto, salvo los pocos que como yo estamos en la muy mala, jajajaja... me pregunto que dirían mis profesores de esta situación.




-Vecino, sólo quiero vender estos dulcesitos, tome le regalo unito...


-Hágale a ver...


-Buenos días, señoras y señores, disculpen que interrumpa su camino. Sí, soy un parásito con mala suerte, le entregué mi vida a malas decisiones y perdí todo lo que tenía. Ahora intento salir adelante. Si alguno de ustedes me puede ofrecer un trabajo, bienvenido sea. Si alguno me puede ofrecer aunque sea una bendición, no me enfureceré. Lamentablemente vivimos en un mundo en el que el dinero es indispensable para seguir vivos, yo quiero una oportunidad (bueno, en realidad he perdido la fuerza para suicidarme, jejeje) y ustedes me pueden ayudar. Muchas gracias...




Bueno, 100.000 pesos, suficiente para sobrevivir un día y una oferta de trabajo. Creo que tuve suerte con sólo vender un paquetico de dulces. Reconozco esta dirección, es muy cerca del lugar donde vivía... ¿ella?




Tengo que salir de ese motel, hay pulgas. Lo bueno es el agua caliente, eso si es difícil de encontrar al precio que estoy pagando. Además quiero un escritorio. Quiero un cuaderno, quiero libros. Quiero recuperar un poco eso que fui hace tanto, cuando la gente aún me veía con respeto.




Bueno, heme aquí. No puedo creerlo, pero así es. El edificio que solía ver desde el parque, los viernes, mientras esperaba que ella saliera. Han pasado tantos años que es increíble que alguna vez fui esa persona. Me pregunto como está ella.




-Buenas, el señor Roberto me ofreció un trabajo y me dijo que viniera...


-Sí, siga, el la está esperando...


-Buenos días, que bueno verla, no creí que fuera a venir. Temía que fuera otra drogadicta disfrazada de buenas intenciones...


-No señor, eso era hace un año, ahora estoy bien, se lo juro, gracias por darme esta oportunidad...


-No me agradezca nada, ¿sabe digitar en computador?


-Pues solía ser muy rápida... pero no he practicado en mucho...


-No me importa... ¿ve esos papeles allá? necesito que los transcriba en ese computador. Está un poco viejo pero si alguna vez manejo uno de esos aparatejos no tendrá problema. Le voy a pagar 200 diarios... no es mucho, pero si me demuestra que puedo confiar en usted, las condiciones mejorarán, además le doy almuerzo, y se puede quedar en uno de los apartamentos desocupados.


-Muchas gracias señor, no puedo creer que exista gente como usted...


-No me agradezca a mi, la patrona es la que pone estas condiciones... no la defraude, los dos anteriores que recogí salieron vagos...




Tres semanas trabajando de 8 a 2 y de 3 a 8. El resto del tiempo para mi. En uno de los apartamentos desocupados había un escritorio que se me hacía extrañamente familiar. No hay agua caliente, pero que demonios, estoy feliz. Me pregunto cuanto me va a durar la dicha...




-Jefa, ¿cómo va todo? ¿y el niño? claro, venga cuando quiera, así le presento a la trabajadora que le conseguí, muy eficiente y muy inteligente, trabaja bien y todo el tiempo... Sí jefa, sí, si así lo quiere claro... Le tengo una mala noticia... parece que la jefa ya no la necesita más...


-¿Puedo esperarla y hablar con ella?


-Pues y creo que ella se pone medio brava... pero hágale, me daría mucha lástima dejarla botada así como así...


-Gracias...




Fue entonces que todos mis temores se hicieron realidad. La jefa era ella, la de siempre, la mujer que parecía un fantasma en tantos momentos de mi vida. Se veía tan digna y realizada, tan mamá, tan mujer... Se veía como todo lo que queremos ser y a lo que yo nunca me acerqué. Cuando me vio, no pudo evitar el llanto, yo tampoco. Nos abrazamos calurosamente ante la mirada atónita de don Roberto.




Me siento en casa... en el fondo aún tenía una oportunidad. Mi vida no terminaría tan fácil, cierto, aunque lo que tengo por delante no es más que un inexacto abismo, ya va siendo hora que decida como cruzarlo.




Nunca fui admirable


ante los ojos del día,


y la noche es demasiado oscura


para que alguien pueda verme


¿alguien me oye?


¿a quién llega mi silencioso roce?


Ando desnuda y sin temor


porque soy invisible,


pero ando sola, abandonada


a la palabra fría de las madrugadas.


Mi lengua se extiende


por los recobecos insensibles


de tu boca cerrada,


y mis vellos se erizan


con el paso de mis dedos


sobre tu humanidad.


Gimes inconsciente de quien


te toca y quien te quiere,


pero no me importa ser


una mera ilusión


si te retuerces de placer


con el mero eco de mi existencia.


No encorbes tu espalda,


no abras los ojos...


que el mundo llega


como la brisa al sexo,


que si se siente es porque uno olvida


y se deja llevar


por el fluido placer


de vivir sin pensar que no vale la vida.




No hay mucho que decir. Mis mareos no mejoran, pero bueno... he descansado, y estoy un poco quemada, tengo la espalda achicharrada. Estoy dejando que los murmullos entren sin preocuparme por lo pasado o por lo futuro, ni siquiera por lo presente. Me estoy viendo eternamente finita, y no me duele. Ando como contenta, aún a la deriva, inconstante, pero sin preocuparme.




Tengo pocas alternativas, es mejor si lo acepto de una vez. Sinceramente espero seguir así en una semana. Saludos a los de siempre, a los imaginarios y a los inconstantes. Saludos también a los ofendidos: no puedo hacer nada, yo soy así.




Patadas virtuales para todos, y un saludo de Lyotard y de Wittgesntein. Sigamos jugando, para eso estamos malvivientes posmodernos...






lunes 3 de noviembre de 2008

Octubre de 2008 (II parte de Tres momentos)

Estoy fumando demasiado, tengo que bajarle a eso. El problema es que, estoy sola casi todo el tiempo, y cuando estoy sola no puedo evitarlo, el humo, los besos largos de la nicotina me hacen sentir mejor... esa, esa es A********...

-Em, ¿se acuerda de mi?
-Huy, marica, hace años que...
-Sí, desde ese día en mi casa, cuando me pidió que no la volviera a llamar...
-Perdón por eso, fue una cagada de mi parte, después me hizo falta...
-Bueno china, eso ya no importa, ¿tiene tiempo?
-Jajaja, ¿qué? ¿ya va a empezar a echarme los perros?
-jajaja... tan boba, camine le gasto un tinto y un cigarro...
-No puedo fumar, pero camine nos tomamos el tal tinto...

No ha cambiado nada, sigue siendo la misma mujer que hace unos años decidió dejarme esperando una oportunidad. Como raro, yo siempre esperando, gracias a ella no volví a confiar en las mujeres, todas fueron juegos de ahí en adelante, y no le hice daño a ninguna pues todas quería lo mismo: "probar y ya". Jum... me pregunto por qué con los hombres no será lo mismo, no puedo jugar y ya, tengo que...

-Oiga, que lugar tan bonito, ¿viene seguido?
-Si, a veces- sabiendo eso probablemente no vuelva...
-Y ¿cómo va su vida?
-Bien, normal, estudiando como raro, al final sí estudié filosofía...
-A veo, no pues que chimba...
-¿Y usted?
-Jum, yo estoy terminando un técnico en administración
-bien, eso sirve...

Otro silencio, pero este ya se está poniendo incómodo. Su cabello está más largo, su cara más afilada, sigue siendo igual de gorda a mi, pero las dos hemos adelgazado. Y bueno, ese par de tetas... ay Dios... tiempos aquellos...

-¿Y cómo va su vida sentimental? siempre pensé que conocer otras mujeres a las que les gustaran las mujeres es difícil...
-Pues ni tanto, si uno sabe buscar... igual ahorita ando es como tragada de un man...
-Huy marica, ¿cómo así?
-Pues nada, yo no soy excluyente en el amor... se acuerda que yo le dije que tenía mis dudas, pues se resolvieron en no discriminar a nadie por su sexo...
-Jajaja, usted no cambia, es como la persona más loca que he conocido...
-No me diga loca, usted sabe que nunca me ha gustado...

Más silencio, más miradas apagadas contra la mesa. Cigarrillo...

-¿Podría apagarlo?
-No marica, pero una cosa es que ya no le guste y otra cosa es que tenga que dejar de gustarme a mi...
-Es que me dan nauseas- con la cara que puso, no dude un segundo en apagarlo.
-Huy, bueno vieja, todo bien...
-No fresca, es que...
-¿qué?
-estoy embarazada...

Toing forever!!! QUÉ?!!!! PLOP!!! es la verdad, yo sé cuando ella dice mentiras y cuando no, sus hediondos lentes de contacto no sería suficientes para esconder sus mentiras. No puedo creerlo, siempre creí que en medio de nuestras diferencias íbamos a ser siempre similares, siempre lo fuimos, parecíamos gemelas, siamesas, ahora ella está...

-Pues felicitaciones china, que gusto, ¿está feliz?
-Sí, sí estoy contenta
-¿y el papá?
-pues no le voy a negar que esto fue todo una sorpresa, pero estoy bien...

Nos hicimos las usuales promesas de no perder contacto, pero yo sabía que no la iba a volver a ver, a menos que de nuevo una coincidencia loca sucediera. Siempre me dio miedo que terminara repitiendo la historia de su mamá, bueno, ella no parece tomárselo mal, está feliz, es lo importante.

Continuará...

La lluvia canta a mis espaldas
porque quiere que me levante,
pero,
que letargo agradable el que tengo,
bendito mi ocio
y mi vista al techo.
No espero ser razonable
ante el agua en los cristales,
me gusta más hablar con el viento
y llorarle a la Luna.
Cierto que maldigo al sol
y le huyo constantemente,
pero es que tengo los ojos claros:
que irritante.
No parece existir el oyente
que no se me escape,
las ráfagas de aire a las que les
cuento mis desventuras,
se escabullen fácil
de las fauces de mis palabras
y se quedan con los secretos
de lo poco que puedo decir.
Me he amado y me he perdido,
pero no soy ningún narciso,
mi espejo es el temor
a humillarme por amor.
Por eso mis ojos odian el día
y se esconden en la noche que
no juzga ni ladra, ni me hace visitar
con la mirada, los manjares
prohibidos de la lujuria
y el desenfreno,
porque en las noches estoy sola
y solo me acompañan ecos ciegos.


Hum, que fin de semana tan feliz y tan desafortunado al mismo tiempo. El tributo fue, en definitiva, una oportunidad única en la vida. Y no me cansaré de repetirlo, gracias por el rock transgresivo, gracias a los organizadores, y gracias a Fabio por contaminarme de vida a través de Extremo, de Marea, de Platerito... Voy a estar toda mi vida en deuda... Me lo gocé y me lo canté de pe a pa -como dice mi abuelita- y me sentí orgullosa de todos a los que he conocido, aunque poco, pero que igual pusieron mucho de su parte por sacar adelante esta vaina. Esperemos que a España lleguen noticias y alguna de las bandas "tributadas" decida visitarnos. Lo desafortunado viene más a mis trabajos. El sábado entregue una ponencia de Peirce que no me convence, creo que es lo más malo que he escrito este semestre, un rotundo fracaso probablemente: y lo peor es que era mi última esperanza de subir la nota, antes del trabajo final... Por otro lado, tengo que hacer una reseña de Wittgenstein, y no estoy muy versada en el tema que me toca trabajar: a una de las clases no fui por estar en el foro, y en la otra me quedé dormida (profundamente dormida). Lo bueno es que esa es la clase en la que llevo mejores notas, aunque no estoy muy orgullosa que digamos... este semestre I'm going down... y además de todos estos fiascos y otro trabajo que tengo que hacer y que no he empezado, creo que estoy multada en la BLAA hasta el otro año... FUCK... Y aún con todo esto, nada me quita la alegría que aún siento de haber estado en el tributo, y haber quedado con ese sabor a sangre tan interesante después de tanto cantar...

Ah bueno, esos fueron los avisos parroquiales... un saludo a todos, y disculpen de nuevo no poder contestar los comentarios, pero pues como ven, ando hasta las tetas de trabajo... un abrazo, que yo sigo pendiente de sus blogs aunque no lo parezca...





(Si alcanzan a leer, es un fragmento del último monólogo del Calígula de Camus)

domingo 26 de octubre de 2008

Será la suspendida...

Será lluvia sin caer



o el alambre se aferra a



una lágrima,



o no tiene la fuerza



para dejarla ir.



Será que llora



por su naturaleza



violenta,



será la sangre del metal



o del cielo



que calló en las garras



de la púa.



Será que no la deja ir



para mantenerse



humano aunque nunca lo fue,



será que tiene miedo



a perder lo poco



que le acaricia.



Será que la gota



no quiere caer y morir,



pero el sol o el viento



la secarán



o derramaran sin piedad.



Será que el mundo



es indiferente al frío



y al rastro macabro



de las tormentas.



Será que no tienen



nada más por hacer,



sino sentir el peso



de su propio cuerpo:



la púa, la lágrima,



el viento, la desdicha.



Será que son felices



juntos, hasta el momento



de caer.



Será que me alegra verlos



en su idilio metafórico,



o que la vida me trata igual,



suspendida en el vértice



de la púa,



a la espera de la luz



o de la brisa.



Será que no me importa



caer si es de tal manera



que la púa me extrañe



y se arrepienta



de mantenerme aferrada



a su corrosivo alambre,



a su violento roce,



a su sensible poca humanidad.








Caballero Andante (no me dejes así)
Extremoduro

jueves 23 de octubre de 2008

Enero 2005 (I parte de "Tres momentos")

El plan de todos los viernes, sencillo. Yo cojo un Bosa-Brasil y en 10 minutos estoy en su casa. La recojo en el parque, su mamá me odia. Compramos pan -a ella le encanta el rollo- y compramos el licor a unas 10 cuadras, donde la vecina a la que le vale güevo la cédula. Que mujer tan querida la doña, hasta nos hace descuento con los cigarros.

Nos vamos de regreso, unas cinco cuadras, a un parque que usualmente está sólo. Bueno, hoy están un par de maricones jugando...

-¿Y usted qué le contestó?- que imbécil, jajaja, no sé por qué le pregunté.
-Que yo me acostaría con usted- y fue como si un coro de ángeles se posara sobre su cabeza cuando lo dijo.
-Jajajajaja ¿segura?

Me miró como si no fuera nada, cagada, esperare al otro viernes.

-Marica, mis papás se van de viaje, ¿cae el viernes aquí?
-No tengo plata...
-Yo gasto el trago...
-Jumf...- por favor por favor por favor que venga -bueno... yo caigo a las 3

El viernes se me ha hecho eterno, clases, buses, almuerzo. Dos horas esperando, no me ha llamado, ya compré el trago, compré vino -sé que la vuelve loca- me pregunto si va a venir. Timbre, puerta, puerta, puerta...

-¿Qué más vieja?- casual, que no se me noten las ganas...
-Nada normal.

Creí que se jartaba ella primero, tenía razón, está como loca, hasta me dejo besarla y lamer sus pezones, resulta que es más calentona de lo que parece, yo sabía que todo era mojigatería suya. Hora de ir a la cama.

-Marica, me tengo que ir ya
-Camine yo la acompaño a coger el bus, ¿no está muy borracha?
-No, me estaba haciendo, usted estaba peor que yo, pero no quería sentirme culpable de ser la que empezara
-Jajaja, mucha marica, pero bueno vale, la pasamos rico...
-No quiero que nos volvamos a ver
-¿Qué?
-Paila, yo quería probar, nada más... no me vuelva a llamar...

Continuará... ¬¬

Ya sé,
conmigo todo es juego,
tu y yo estamos jugando.
Nadie gana,
yo pierdo, nada, pero pierdo.
Me cantan a susurros
"corazón de mimbre" las brisas,
y con sus violentas risas
se burlan de mi:
tal vez si me enloquecí,
un poco tal vez,
que miedo... tal vez morir...

Al agua con mis ruegos
y mis besos olvidados,
al agua con mis encantos
porque nunca aprendí
a leer mis pasos sobre el
asfalto y el hollín.

Quizá las carcajadas
del cruel destino
no sean por mi sino por ti.
Quizá aquella ventana
no sea más que mentira
y así no tendría
que romper el cristal
para verte con claridad.

Quizá la tal ventana
sea una tipa en un espejo.


Los avisos parroquiales de siempre:
Lamento no haber actualizado la semana pasada, en este momento no TENGO NI PUTA IDEA de qué hacer para dejar de perder el tiempo. Ahora, no entiendo como algo que escribí en menos de 15 minutos generó tantos comentarios. Pero bueno, ustedes tienen derecho a pensar lo que se les de la gana, a fin de cuentas yo tengo el derecho de escribir lo que se me de la gana... Me dio pereza escribir respuestas a los comentarios... el tema de la muerte y todas esas cosas... humf... creo que ya me da igual.

Ahora, empiezo una historia muy mala, semificción, esta semana. Tendrá tres entregas. Como siempre, no esperen mucho. Y si la persona que inspiró esta historia lee, por favor no se sienta ofendida, parce, que nadie va a oír su nombre de mi boca (jejeje), pero si alguien me conoce, podría tener pistas acerca de su identidad en la próxima entrega, así que le advierto que no le recomiende mi blog a nadie. Igual un besote mamasita, donde quiera (jejejeje).

No, no estoy borracha, estoy es aburrida y preocupada por mi estado de salud. Ahora, si algún medico me lee: tengo muchos dolores de cabeza, muchas nauseas y mareos, mucho sueño, estoy perdiendo la vista (poco... pero está sucediendo), las ganas de vivir (o de esforzarme mejor), tengo mucha ansiedad, y lo más importante: no es hipoglicemia... ni estoy embarazada, creo que lo he dejado claro más de una vez.

Bueno, tributo el sábado... uhuhuhuhu... que felicidad, ya era hora, que chimba... por eso lo de "corazón de mimbre"... saludos a todo mundo, perdonen que ando como desparecida de los blogs (casi que incluso del mio) pero es que... jueputa la universidad... por qué demonios tengo que ser tan orgullosa.

lunes 13 de octubre de 2008

La muerte de un filósofo cualquiera

Algunas películas adquieren un significado mayor del que se merecen sólo por un par de líneas en el diálogo. Ella acaba de preguntarle por qué fuma si eso va a matarla, la protagonista contesta que eso es justamente lo que quiere. La que preguntó la mira con lástima y le advierte cuan fácil es descubrir una forma de morir, que lo realmente difícil es encontrar una forma de vivir.

Qué hago yo viendo eso: enciendo otro cigarro. No puedo contener mi morbosa conciencia de muerte.

Me preguntó si realmente soy tan cobarde. Montaigne escribió un ensayo que se llamaba algo así: "de cómo la filosofar es aprender a morir". La pregunta sería si esa es la razón por la que me dediqué a la filosofía. De hecho, ese filosofar de Montaigne es diferente al mio: yo estoy imbuido en el juego de la academia; él hablaba de la filosofía del ocioso que tiene tiempo para reflexionar, del melancólico, del que nació con suerte.

Será que todo lo que he hecho en la vida es prepararme para morir. Y si lo pienso, mi meta siempre fue morir feliz -si es que eso es humanamente posible-. En general no le temo a la muerte, sino a morir con dolor o con tristeza. ¿Acaso morir no es en sí mismo un acto penoso?

Tampoco he buscado muertes heroicas o dignas de ser recordadas, no quiero que me vele el mundo entero: pero opuesto a eso, quiero mantenerme vivo en el recuerdo, trascender mi tiempo en este mundo. ¿Para qué? buena pregunta, supongo que es el sentido que le di a mi existencia. Si ya han reflexionado al respecto sabrán que la vida humana es ridícula pues no tiene ningún valor, salvo el que nosotros mismos le damos. Me pregunto si la mía tendrá un valor cuando muera...

La película se acabó, fue bastante buena, me gustó mucho el final. Además Jodie Foster es una lesbiana con estilo, me encanta su elegancia. Lo mejor será darme un paseo, y fumar otro poco. Nadie en la calle parece conocerme, nadie da un comino por mi vida. Me acompaña la brisa: ya llegarán las lluvias en la noche. Las nubes parecen tenerme envidia, porque me arranqué las alas, ya no vuelo, me arrastro: o eso dice la canción.

No es difícil pensar en morir ahora, no sería dramático, aunque mi vida no habría tenido mucho valor. He amado mucho, me he entregado por completo. Pero, ¿me aman a mi, me han amado? el problema con los otros es que nunca sabremos lo que no dicen, o si lo que dicen es verdad. Tenemos que hacer un voto de confianza en que ellos son tan humanos como nosotros.

De nuevo el dolor de cabeza, pronto empezaran otra vez la fatiga y el mareo. Mejor será sentarme. Otro cigarrillo, tal vez el último, tal vez está sea la nausea final. Que dulce es el sabor de actuar plenamente consciente, me he sentado, estoy cómodo, mas ¿me levantaré de nuevo? Hoy a oscurecido temprano, y parece que también me he quedado sordo, sólo puedo sentir el palpitar de mi propio pensamiento.


¿Por qué sigo engañándome
o seguimos engañándonos?
millones de ruidos estruendosos
y poco decimos, que salen
de nuestra boca, tan distintos
a lo que dicen nuestros ojos.

En el fondo tal vez sólo yo me
estoy engañando,
sólo yo me estoy mintiendo,
sólo yo estoy ocultándome
entre palabras de payaso
y máscaras de sosiego.

No necesito soñar más
con pasados llenos de dolor,
no tengo que atormentarme
con lo que no sé...
Pero aquello que no alcanzó
me haría tan feliz...
No, desear, desear debe ser
suficiente, desear debe satisfacer
mi necesidad.
No más soñar, no más añorar
conocer lo que no puedo.
El dulce deseo del vacío,
será mi calma, no más mi ruego.


Jum, bueno señores, una muerte con poco estilo. Ya me aburrí de que casi todos mis cuentos terminan con alguien muerto, no lo que he publicado acá sino los otros... jejejje... bueno, ser consciente de mi falta de creatividad debería ser bueno: pero no por eso la muerte tendría que dejar de ser el final supremo. Digamos que este será mi último cuento sobre finales definitivos. Presencian con esto el final de un lugar común en mis textos. Amen.

He tenido un par de semanas tétricas en cuanto a trabajo, y se avecinan las peores: proyectos de final de semestre. Pero bueno, bloggers amigos, eso no significa que no los lea, aunque sólo los comente esporádicamente o en mi alma (si es que tengo). Quisiera haber escrito algo más, algo mejor, pero lo que realmente tengo en el corazón no sale por cobardía: el miedo me tiene oculta y los cangrejos revolotean por todos lados confundidos.

De nuevo, por favor no dejar comentarios de auto ayuda ni nada por el estilo, mi texto es de hecho bastante optimista frente a la muerte: gracias por no psicoanalizarme o meterme entre la colada de existencialismos baratos y otras tantas tendencias tan de moda por estas épocas... Tenía que decirlo...

Bueno, y finalmente, ya que el tributo al rock transgresivo de Bogotá tiene fecha (1º de Noviembre) y lugar (Teatro acto latino)... pues les dejo un regalito, esta es la canción a la que se refería el "filosofo" del cuento, que es en realidad un pedazo de una canción... bueno, tendrían que escuchar el album completo para entender, pero este pedazo es más que suficiente para deleitarse unos 8 minuticos. Entonces que lo disfruten, si alguien quiere ir al evento me avisa y les digo donde conseguir boletas.

lunes 6 de octubre de 2008

Recuerdos de infancia

Cuando llovía, del suelo emanaba un olor fresco, casi como si fuera de madrugada. Las palomas no regresaban al parque hasta que el cielo se coloreaba de naranja. Se quedaban poco tiempo buscando las sobras y los bichos. Era normal, después de la lluvia los cucarrones empezaban a cantar y hacían nubes por encima del pasto.

Al principio las correteaba y simplemente volaban y se dispersaban en todas direcciones. Con el tiempo se acostumbraron a mi y a mi ritmo. Bailábamos de aquí a allá, contra el viento, contra las nubes rosadas, espantando a los cucarrones que tanto miedo me daban. Cuantas eran, no sé, tal vez más de 50 palomas corriendo en manada por el aire bajo la orden de una niñita de 7 años.

Cuando las palomas iban a buscar cama, yo me quedaba un rato en la rueda, sola. Daba vueltas y vueltas, hasta que empezaba a sentirme enferma o mi abuela me llamaba. Si había alguien en la rueda me quedaba en el columpio. Siempre me gustó más el columpio que la rueda cuando estaba realmente sola, cerraba los ojos, el frío bogotano iba y venía con mi cuerpo, que subía y bajaba y se olvidaba de existir hasta que mi abuela se asomaba a la puerta con mi nombre en los pulmones.

Caminaba alrededor del parque, siempre mirando al piso, porque siempre miraba al piso o al cielo, nunca al frente. Pero en el parque lo importante era el piso, a menos que estuviera en la rueda o en el columpio. Lo que más veía eran colillas de cigarrillo, y siempre quise saber que se sentía fumar. Por alguna extraña razón, siempre confié más en las personas que fumaban que en las que no, tal vez por eso ahora fumo tanto: me ayuda a conservar mi confianza.

A veces hablaba con los otros niños del parque, pero no era lo mismo, no me divertía tanto como cuando estaba sola. Bueno, sólo había una persona con la que me gustaba estar. Era la dueña del french puddle negro (yo era la dueña del french puddle hippie). Como yo era tan pequeña la veía como de 20 años, pero en realidad tenía como 13, era alta y bonita, rubia, de voz clara. Pero no me acuerdo de su nombre. A ella le gustaba mirarme correteando las palomas, se reía, y no entendía como yo me divertía tanto, o como las palomas terminaban haciéndome caso. Ni yo misma entendía.

Con el tiempo ella dejó de salir. Con el tiempo las tardes empezaron a cambiar, pues ya no me llevaban tan seguido donde mi abuela. Cuando iba, a veces, veía al puddle negro, pero ya no con su dueña sino con una señora mayor. Alguna vez la volví a ver, sí... aquella rubia muchacha tan esbelta y de mirada tan profunda. Pero parecía otra persona, sólo tenía ojos para ese tipo que la abrazaba, sólo tenía voz para susurrarle al oído a ese man. Ya no parecía fijarse en las palomas o acordarse de mi. Así que pase de largo, dejándola a ella cambiar.

Yo, por otro lado, sigo siendo la misma. Aunque ya no tengo perro y esas palomas ya están muertas. Yo sigo caminando con los ojos arriba, o abajo, casi nunca al frente. Sigo balanceándome en el columpio, pues la rueda siempre está llena de niños, sigo prefiriendo la soledad. Ahora soy yo la que deja colillas en los parques, pues ya casi nadie lo hace. Los cucarrones siguen teniendo las mismas mañas, y el cielo se colorea todavía, pero ya no de rojo y naranja, sino de morado.

Parece que no tengo palabras
porque los diccionarios nacieron secos
y no hay lengua en este mundo,
tan esbelta y perfecta,
que me deje decir lo que se ha quedado
atorado entre mis ojos.

No hay forma de expresar con mis manos
lo vivido y lo sentido en tantos años,
y la memoria me falla.
Algunas cosas suenan como un disco rayado
que sólo produce ese estridente ruido
tan apropiado para decir adiós.
Otras parecen haber quedado en silencio
como en un luto, por el paso tedioso
de estos pocos años.

Me gustaría pensar que tengo el control,
que tendré lo que deseo
y que mi vida será feliz.
No, no depende de mi,
no puedo tenerlo todo, no es para mi.


No es nada del otro mundo, hoy no tengo cabeza para mucho, pero los gorriones en el parque del frente me dieron la idea. Supongo que no todo tiene que ser ficción, hay escenas agradables de mi vida, cosas que sólo yo conocía, y ahora se las comparto mediocremente, pero que se le va a hacer. Ojalá pudiera pensar más claramente, pero ahora no sé nada de mi misma. Creo que no hay mucho porqué luchar, mis viejas motivaciones y ambiciones se han hecho brumosas. Ni siquiera tengo claro mi presente, parece que todo es agua traspasándome.

Que agradable, parece que por primera vez estoy realmente a la deriva, no tengo idea de que va a suceder mañana, aunque conservo la esperanza -cosa muy dañina por cierto-.

domingo 28 de septiembre de 2008

Vagina con cerebro

Lo importante es que reían, no por qué lo hacían. El día estaba nublado pero sin lluvia, la plaza llena, y los pulmones inundados con humo. De pronto sonó el inconfundible ringtone del celular de ella. Su rostro cambió, pero los demás no lo notaron. Contestó y habló bajo. Alzó de repente su cabeza con violencia, buscando algo a su alrededor, algo en la pequeña plaza. Los demás siguieron riendo y hablando, como si nada sucediera. Rápidamente se levantó y se despidió de todos, fría, sin abrazos, sin sonrisas, sin besos en la mejilla, sólo un frío y seco "adiós".

Todos dijeron ciao haciendo ademanes de despedida con sus manos, pero ella no lo notó. Atravesó la plaza trotando, y se detuvo donde aún era visible para sus amigos. Un tipo muy grande la envolvió en sus brazos y le dio un beso. Pero ella respondía como autómata, es cierto que lo besó y también le dio un abrazo, pero su expresión variaba de la neutralidad a la tristeza. Se fueron cogidos de la mano ante la mirada atónita de quienes la habían acompañado hasta hace un segundo. Querer saber la identidad del recién llegado, aquel desconocido que parecía matar el espíritu de su amiga, le dejó un mal sabor al pequeño grupo en el centro de la plaza.

La risa cesó, pero todo empeoró unos minutos después, cuando un conocido se les acercó:

-Oigan, quién era ese hijoeputa con el que iba...
- No, ni idea... pero ¿por qué hijoeputa?
- No se imaginan lo que le dijo... no entiendo como es que se deja tratar así...
- ¿Qué?
- El man le iba diciendo que si se iban para un hotel o algo así, y ella le dijo que no, que no quería. Que habían quedado de ir a la Luis Ángel y que no quería hacer nada más con él hoy. Y el man como: "pero si es por lo que hablamos la otra vez no te preocupes, tu sabes que lo único que quiero es una vagina... tu además tienes cerebro, lo que te hace más atractiva... por otro lado, déjame decirte que te ves mejor desnuda que con esa ropa..." y ella después no dijo nada.

Rabia, frustración, decepción. Todos sentían un poco de todo eso. Estaban preocupados, alarmados, no era normal que ella hiciera eso. Ni las mujeres ni los hombres del grupo entendían, ni siquiera sus amigos más cercanos.

Pero es que ella había amado a este hombre durante mucho tiempo, cuando era alguien distinto. Iban cogidos de la mano, aún cuando ella no lograba sentir que este hombre era la misma persona a quien había deseado coger de la mano hace años, recién se conocían. En la biblioteca no hablaron, él le besaba el cuello ocasionalmente, mientras ella intentaba explicarle como funcionaba el catálogo de la biblioteca. Esperaron los libros que habían pedido por 15 minutos, ella lo abrazó y derramo una lágrima, pero él no se dio cuenta.

Al salir, él insistió en que fueran al hotel en el que se hospedaba provisionalmente. Ella dejó de caminar y se puso sería. "¿No te parece que me gustaría ser más que una vagina con cerebro?" preguntó ante la mirada atónita de su acompañante. "¿Sí? -dijo él con sarcasmo- ¿y qué te gustaría ser?"

Por unos segundos ella dudó, recordó al hombre que había amado y deseado por casi cinco años. Pensó en todo lo que habían tenido que esperar y sufrir para estar juntos. Se dio cuenta de que la persona que tenía al frente no valía la pena más esfuerzo, y de que el sexo no era suficiente.

-Me gustaría ser mujer...- dijo ella sin exaltarse, le dio la espalda, y fue a buscar a sus amigos.

El sonrió. La amaba, cierto, estaba dispuesto a todo por ella, incluso a dejarla o hacer que ella lo dejará. Lloró un poco, pero se sentía feliz. Desde que se conocieron ella había sufrido todos los días, y el sabía que sólo podía dañar a quienes lo amaban. Lo mejor era dejarla ir, sin decirle que además de ser una vagina con cerebro, era la única mujer a la que había amado, soñado y deseado realmente, en sus 30 años de vida. "Morir -pensó- a esto es a lo que le deben llamar morir".

Tenemos cuerpo y tenemos ganas
cuando nos amas,
pero nos dejas y nos reclamas.
A la deriva las esperanzas
de ser mujeres ante tus ojos,
que somos piojos, que con nosotras
tu ya no andas,
pues serán rojos los valles
en que desvelas nuestros sueños.

Queremos mucho y no tanto
al tiempo que miramos la caída
de los soles del invierno.
Y es que tus despojos de palabras,
con tus manos a la espera del cielo
han hecho trizas los castillos
de nuestro celo,
que ardía el pecho porque
tenemos el corazón
rasgado por el centro.

A tientas te buscamos
en el retorcido camino a la vida,
pero nos quedamos estancadas
en el lodo que abunda
a los lados de la vía.

Jum, bueno, ya con 20... juemadre... hoy, cada vez que me miraba a un espejo de daba una rabia, no sé porqué me odio tanto, si yo fuera alguien más y me conociera, me odiaría tanto, me caería tan gorda... argh... soy una mamera de persona. Igual, no empecemos con lo de la autoestima, es cierto que se me baja fácil, pero mi rabia ante el espejo y ante mi persona no es por eso. Por lo menos no era así hoy. Y pues bueno, este cuento va porque esta semana me di cuenta (el espíritu del cuento -que tiene nombre- me hizo caer en cuenta) de que me dejo tratar muy mal de los hombres, y que cuando me meto con un man, usualmente me trata mal, o no mal, me hacen sentir como una vagina con cerebro... ignoran el resto... será por eso que tanto me aborrezco en ocasiones, me siento como esas mujeres que sólo son vaginas con cerebro.

Y no estoy rayada!!! es que, estoy contenta, pero yo soy así y punto, tengo que vivir con mi odio hacia mi misma, y mi odio hacia casi todo el resto del mundo. Jajaja, además pasó algo muy divertido, un mejicano llamó a mi casa pensando que era Tijuana... jajajajajajajaajja!!! Demonios, quién me entiende, pero no estoy rayada, pero me odio... jajajajajaja... maldición!!! ¿quién soy?!!!
Bueno, seguiré riéndome como una maniaca yo sola un rato, a lo "angry german kid"... Saludos, ojalá les guste, el "espíritu del cuento" fue el que me convenció de publicarlo, yo casi lo borró...

domingo 21 de septiembre de 2008

Cucos

Temblaba, en parte porque el agua estaba fría, en parte por la rabia que su cuerpo buscaba liberar. Tanta ira la había llevado a caer de rodillas en el duro piso de la ducha, pero ver la sangre corriendo bajo sus piernas tan de cerca la hizo sentir enferma, y luchaba por ponerse de píe sin resbalar, pero era especialmente difícil porque tanto las paredes como la división estaban muy enjabonadas: lo primero que hizo al meterse bajo el agua fue desocupar en su cuerpo la botella de jabón líquido.

En su rostro había una mezcla extraña de lágrimas, saliva, mocos y agua que no la dejaba ver muy claramente. La fuerza con la que caía el agua -que estaba al máximo- junto con la baja temperatura, habían hecho de su piel una vaina rojiza y dolorosa que ella restregaba, empeorando la irritación, como si quisiera quitarse de encima un pellejo mal usado.

La sangre seguía fluyendo a través de sus piernas, haciendo un riachuelo desagradable hasta el sifón. Tanteando con los píes el piso de la ducha encontró su ropa interior. Antes de agarrarla con su manos despejó sus ojos para ver con cuidado el pedazo de tela. Buena parte de la mancha ya se había ido con el correr del agua, pero aún no estaban completamente limpios. Ella miró con rabia aquel bulto gris en sus manos, pensando que nunca sería suficiente lavarlos, que estarían manchados de por vida, que lo mejor sería romperlos. Pero si su ropa se quedaba manchada de por vida, ella también, y ella prefería todo menos eso. Así que empezó a lavarlos. Lo hizo de manera calmada un par de veces, pero ante la inutilidad de su sosiego empezó a mover sus manos frenéticamente. Pronto los nudillos de sus dedos se irritaron y empezaron a quemarla, casi no podía doblar las manos, pero no podía rendirse, debía dejar limpio el pedazo de mierda gris que tenía en sus manos. Siguió restregando a pesar del dolor, sabía que sus nudillos estaban quemados. Siguió restregando hasta que el dolor dejó de importar, siguió hasta que sus dedos empezaron a sangrar. Fue en aquel momento que el mundo perdió todo sonido, silencio no es palabra para describir el estado en el que quedó sumida. Grito con todo lo que sus pulmones dieron, pero fue inútil, ni un sonido. La mancha seguía allí: eterna, por siempre con ella, por siempre en su conciencia, por siempre en el silencio.

Me pregunto si se dan cuenta
de que a veces me distraigo,
a veces me hundo
y a veces me río demasiado.
Es tan divertido colgar
de aquel delgado hilo
que nos conecta con nuestro ego
y contemplar desde allí,
desde aquel cielo, aquella altura,
lo que el mundo ha hecho de ti.
Sin embargo, al final,
sólo me queda una pregunta:
¿qué se sentirá ser más
que un útero vacío,
una vagina en desuso,
unos pechos que no alimentan
y un cerebro complaciente?
"Y que daría -reniega
mi conciencia- si no estuvieras
llegando a los 20
con semejante pregunta"
"Y que daría -le contesto-
por no tener que oír
tu ruego desamparado".


Supongo que eso es todo por hoy. Fue un poco doloroso escribir esto, y no sólo porque parece que será mi última entrada antes de cumplir 20. Lo que pasa es que a veces es difícil hablar sobre estas cosas, pero me parece inútil ignorarlas o querer verlas desde afuera. A veces es muy molesto ser mujer, y sé que todas tenemos por ello un dejo de melancolía. Lo importante es que sabemos, al tiempo, que no hay nada mejor que ser mujer y que somos muy afortunadas. Y para los que se creen muy inteligentes: no, no estoy en mis días, soy mujer desde que nací. De antemano, gracias por sus visitas y comentarios: mantienen viva la versión virtual del vomitadero.

Les dejo un regalito, para que se animen:

sábado 13 de septiembre de 2008

A los hijos del abandono

Sabía que la estaban sacando del bar y no podía hacer nada, las piernas escasamente le respondían. No le gustaba beber sola, nunca lo hacía en la calle, sólo algunas veces en su casa. Pero ese día fue inevitable, nunca se había sentido tan abandonada, tan dejada a la deriva, y lo único que podría relajarla sería una cerveza, o eso creía. Una se volvieron 4, algunos tipos se le acercaron pero ella era experta en hostilidad, no la aguantaba por más de 5 minutos.

Recordó entonces que tenía la plata para los libros en el bolsillo interno de la maleta: 6 cervezas encima y empezó el tequila. Es normal que se jartara como nunca y ahora estuviera vomitando por todo el lugar. La dueña le sacó la plata inescrupulosamente y le dijo a los toderos que la sacaran. La dejaron en la esquina, medio muerta.

Era imposible saber que hora era. Ella se quedó estática, con las piernas abiertas y la mirada ida por tal vez una hora, sólo interrumpía su quietismo cuando mandaba su cabeza a un lado y vomitaba. Desde su cuerpo hasta el borde de la colina se hacía un río de desperdicios inmundos que hasta los habitantes naturales de la calle evitaban mirar.

Por fin pudo levantarse, aún estaba borracha, pero debía moverse, debía llegar a algún lado. Empezó a detallar la cadena causal ad infinitum que generaba cada uno de sus pensamientos, incluyendo este de la cadena causal ad infinitum que generaba cada uno de sus pensamientos.

Caminó sin rumbo, más consciente de su cabeza que de sus pasos. Reaccionó a la mitad de un puente de carros, en dirección al barrio la Macarena. El espacio para caminar era muy reducido y lo carros pasaban volados, casi todos llenos de niñitos de papi, estrenando, llevando a sus amiguitos a beber a algún lugar cercano. Al menos esa era la imagen que proyectaban para ella.

Pronto empezó a subir la montaña. En medio de las casas elegantes y los restaurantes caros, la pobre se veía como un desperdicio de espacio, llevado a la decadencia involuntaria sin compasión.
Llegó a un parque, hacía mucho frío y empezó a sentirse mal. Tenía la impresión de que alguien la miraba desde la sombra.

Buscó en su maleta, afortunadamente todavía no le habían robado su celular. Según el aparato era la 1:35, y tenía 65 llamadas perdidas de su mamá y de su papá. No, a ellos no los podía llamar, no estaba dispuesta a aguantárselos en semejante situación, tampoco podía darles el gusto de mostrarse así ante ellos para que tuvieran una buena excusa y la mantuvieran recluida por lo que quedaba del año.

A quién podía llamar a esa hora, quién podía estar en el centro.

-Ojalá no haya botado el celular este mes... Alo, ¿Maria Gamina? ejejeje... mentiras... Hollla Maka, ¿cómo va todo?
-D... man... suenas re mal... ¿dónde estás?
-Humff... no sé... en un parque...
-¡Güevón! ¿en un parque? trata de decirme en dónde ya voy a buscarte...
-Ashh... hum... no sé... tengo frío... estooooyy como porr la Macarena...

Mierda, que cagada. Todo el día estuvo enrabonada y se metió en la señora pea porque sentía que nadie se acordaba de su existencia. Todos los que se habían llamado sus amigos avanzaron y la dejaron en ese lugar de siempre, todos la miraron con lástima y sonrieron, después siguieron su camino y no voltearon. Ella los pensaba siempre, ellos nunca se acordaban de ella, o eso creía. Ahora uno de esos amigos venía por ella, sin pensarlo dos veces. Ella se sintió derrotada, con más rabia.

Se quedó dormida contra una piedra. Se despertó cuando Maria le toco la frente.

-Estás quemándote, ¿puedes caminar?

Ella asintió con la cabeza. La ayudaron a levantar pero el movimiento la empujó a vomitar bilis, que era lo único que le quedaba en las entrañas. Se sintió de nuevo observada. Sí, fue justo en ese momento que me vio por primera vez. Gritó como nadie, su amiga se asustó e intentó calmarla pero no pudo hacer nada. Creyeron que convulsionaba, pero la verdad era que yo golpeaba lo poco de alma que le quedaba.

-No, por favor no más...
-¿Con quién hablas? puta... por favor... mierda ¿con quién carajos hablas?...


La protagonista soy yo, pero también es ficción. Evidentemente. La señorita Maria Gamina también es un personaje de la vida real, una gran persona, y una de las que más me ha leido. El poema que había improvisado para este post quedó un asco, por eso les regalo este otro que viene directamente de mi libreta. Saludos, y sepan perdonar mi tardanza. Esta semana me sentía muy cansada y sólo podía improvisar versos malos, hasta que me llegó la idea de este cuentillo. Tengo los cangrejos somnolientos y un poco adoloridos, ojalá la vida fuera más fácil, ¿o no? (jejejeje)

Mira el llanto
un poco desconocido,
un poco desocupado.

Arropado en la
blandura de los
rotros callados.

Cae, lentamente,
como la lluvia
a través de los
vidrios opacos.

Se hace niebla,
espesa niebla entre
la risa de aquellos
que tienen bueno
el pellejo e iluminada
la mueca del sin sentir.

miércoles 3 de septiembre de 2008

En el bus (II)

Mierda, lo que me faltaba, que empezara a llover y que una vieja gorda se me echara encima. Al menos voy sentado, y no habrá viejita de mirada triste que sea capaz de levantarme de aquí. Ja, que mierda, busetero cristiano, el día no pudo empezar mejor: agua fría, sin luz, sin ganas y con Cristo de mi lado, tal vez esperando que yo decida voltear y mirarle la geta, que iluso.

Hace cinco años, cuando tomaba esta misma ruta de la casa de Jaime hasta la universidad las cosas no eran tan pesadas. No tenía que pensar en mucho. Mantener el promedio, mantener a la novia, mantenerme con plata y con pola. Todo era tan putamente fácil. Yo quejándome en esas épocas, que imbécil.

Yo era la hijoeputa promesa de la puta facultad de mierda. Quien se iba a imaginar que iba a terminar de secretario de una de las mujeres más imbéciles que han llegado a vivir más de dos minutos en este planeta. Da igual, yo fui el que se puso a mariquear con gamines y a meter como loca. Fue culpa mía, no del mundo, eso ya lo sé. Y después dejar a esa perra embarazada. Ja, la gente dirá que estoy loco por ir riéndome sólo, pero qué, cada quién tiene derecho a hacer lo que se le de la regalada gana.

Tres cuadras. Me bajo en el próximo semáforo. ¿Me bajo?

No quiero bajarme, ¿qué va a pasar si no lo hago? Nada, cómo si al resto del mundo le importará. Tal vez me baje tres cuadras más adelante por marica. Pero, jum, no, no quiero bajarme donde me toca, quiero bajarme donde se me de la regalada gana de bajarme.

Tengo sueño. Voy a apagar el celular.

-Hermanito, tengo sueño, ¿me deja hacer en la ventana?
-Todo bien...

Ay asfalto, testigo fiel de mi patética e idiótica vida: Nos hablamos más tardecito, me voy a echar un foco.



Te puedes ir por el culo de Dios cuando quieras
maricón prepotente.
Me cago en tu puerco ego
de don nadie.
Me limpio las zuelas de los zapatos con tu lengua
y te hago besarte con tu mamá después.
Al infierno, infiel, al infierno
me voy yo.
Tu te vas al cielo a pudrirte de aburrimiento
cantándole tus cacorradas
a la viejitas de misa que nunca imaginarán
con tus cantos que la vida te sodomizó
y que tu lo disfrutaste hasta el cansancio.
Yo, soy más hombre que tú
y me cago en la ironía.
Y como le dijo buba al pedazo de mierda:
Te falta un poco de autocrítica.


Avisos parroquiales que llaman: Esta es la continuación de "En la mañana". Además, creo que es evidente que estoy putérica. Bienvenidos a mi cabeza, ese poema va dedicado al señor A.M. profesor de C.P.I.C... cagada materia de relleno que ahora me voy cagando con cero por que A.M. es un cabrón, y ya... Ah bueno, Buba es un personaje de comic mexicano que leí hace mucho tiempo. Busquenlo si les gusta Nietszche. Mundo Buba o algo así. Bueno, eso es por ahora: Mis cangrejos están que arden y prometo que la próxima entrega del cuento será mejor, se que esto no es más que un pedazo de porquería, aún más bajo que el señor A.M.

martes 26 de agosto de 2008

Escena de Baño

Todavía no hay continuación del cuento, dejenme terminar con lo heavy de la universidad y después sigo con eso. Por ahora una pequeña escena de baño...


Las baldosas del baño son verdes, lo mismo que las porcelanas, sólo que la taza es más oscura que el resto. Si miran con atención la pared del frente podrán distinguir un par de figuras: un demonio, un gato, un dragón; dependerá del ánimo en que se encuentren.

Tal vez ese no era día de humor para figuras: ella no miró la pared. Estaba sentada en el inodoro haciendo lo que cualquier mortal, pensando cuan efectivo resulto el All Bran para contrarrestar su estreñimiento, al menos el físico. Mientras tanto, con la cabeza gacha, con el dedo del corazón de la mano izquierda hacía circulitos en su rodilla derecha. Y tarareaba con lágrimas en los ojos Pierrot the Clown.

La violencia invadía las caricias que hacía a su rodilla y las lágrimas caían con fuerza. Se preguntaba sin razón alguna, cuánto tardaran en sanar las heridas y si algún día bajara la hinchazón. Sentimientos encontrados: desde hace poco más de 2 años no sabe nada de sí misma.

Fragmento de mis charlas con el Gudi:

Y nos queda el goteo rezagado
de la lluvia nocturna,
las miradas furtivas
de ventanas hacia el cielo,
el susurro azufroso
del aire corrompido
y la cruel certeza de que
nadie nos extraña
en el mundo de los vivos.

Como todo lo que escribo: repetitivo, fugaz, cansado. Además, probablemente lo leí en algún lado y se me quedó pegado en la cabeza: como todo lo que escribo.

lunes 18 de agosto de 2008

En la mañana




Es afortunado que las paredes sean tan delgadas. Si no hubiera escuchado el despertador de la vecina se me habría hecho muy tarde y todo estaría mal desde ya. Deben ser las 5, su despertador siempre empieza a sonar 15 minutos después del mio.
Todos los días me la imagino desnuda entrando en la ducha, me pregunto si ella también piensa en mi, empeloto, junto a ella.

Hace frío, el agua está fría, el calentador no funciona. Ahora lo recuerdo, el reloj no sonó y estoy al borde de la hipotermia porque olvidé pagar la luz -dirían que soy el ser más inteligente del universo- era muy tarde cuando llegué como para recordarlo. Nada más que el vaho helado emanado por el agua es suficiente para hacer de la vecina más una pesadilla que un sueño.

Mierda, se me olvido lavar los pantalones, soy una güeva, tengo que irme en jean. La cosa no pinta bien. No encuentro el otro par de la media. Tendré que ponerme una del mismo color. Que bien, no sólo es del mismo color, es el par. Ahora si me río, tengo 20 sacos y ni una camiseta decente. Tendré que dejarme puesto el buso todo el día sin excepción. Estaré sudando como un cerdo y oleré a mierda cuando vuelva.

Que suerte, el suelto del bus me quedó exacto anoche. Papeles, el informe, la USB de Angélica, plata para más tarde, llaves... Algo falta. No queda mucho gel, pero es suficiente para que no parezca que estuve jugando WoW toda la noche, o por lo menos para verme bañado. Ya me acordé de qué faltaba: dónde está el puto celular.

Es normal que auno se le pueda olvidar bañarse los dientes después de 15 minutos buscando el celular, ¿no?. Bueno, no se me olvidó por completo, pero ahora si que está tarde. Son las 6, Angélica me va a matar por no llegar antes a poner las diapositivas, pero no es mi culpa que se le quedará la USB la última vez que se quedó.

¿Eché llave? bueno, que importa, ya llegó el bus.



Manos frías

en la mañana,

ojos hundidos

y nariz hinchada.

Sin esperanzas,

sin mañanas

mas que las horas

en que la aurora

se hace un monstruo

por el que peligra

mi sanidad.


Tortura matutina,

¿qué hiciste

con mi dicha?

el tener que despertar.

Manos frías

en la mañana:

hoy tendré que ayunar.

sábado 9 de agosto de 2008

Buitre no come alpiste *

"Desde que tu no me quieres
yo quiero a los animales
y al animal que más quiero
es al buitre
carroñero..."


Extremaydura, del álbum Rock Transgresivo de Extremoduro


Crees que no me duele verte así, crees que lo disfruto. Pero te equivocas.
Para mi solías ser más que esto. Te seguí por meses,
te busqué en la distancia, soñé contigo, pero nunca creí que sería así;
estoy decepcionado de como ha resultado todo.
Ojala pudiera olvidar tu aroma,
pero te tengo al frente como debí tenerte desde el principio (hecho una basura).
El problema fue que me acostumbré a seguirte porque te demoraste mucho
en ceder a mis deseos. Sabías que iba a pasar tarde o temprano.
Así siempre son las cosas en este mundo, los que son como yo
lo consiguen todo; los que son como tú, se sacrifican.
¿Por qué entonces me siento tan mal?
al principio te vi como la basura de siempre, no hay nada especial en ti.
Y sin embargo, ya no puedo comerte como a cualquiera...
No me mires con esos ojos, carroña, no es justo conmigo.
¿Acaso prefieres la boca de otro?
Tu serás mi bocado especial, mi carne amada, mi cena más memorable.
¿Quieres que te ayude?
A lo mejor no, pensaras que estoy ansioso por engullirte.
Tal vez así es hasta cierto punto. Aunque la verdad es que no soporto
esto en lo que te has convertido. Además, te quiero sólo para mi.
Me pregunto si algún día podrás perdonarme.
¿No?
Me lo imagine. Así son los de tu clase. Los que nos alimentamos de ustedes
somos los malos. ¿Te parece poca la tortura
a la que me tuviste sometido durante todos estos días?
Echale la culpa a Dios si crees en Él, a fin de cuentas
el te hizo lo que eres, no yo:
Yo no te hice mi comida, fue él...
¡Deja de respirar ya maldita sea! ¡No lo soporto más!
Se me están cayendo las plumas de verte. Que ser tan patético eres,
tanto, que me estás haciendo llorar de la vergüenza.
Me da pena que éste sea tu destino, pero no es mi culpa
que tragarte sea el mio.
Además no morirás por completo, amigo; te quedarás en mis entrañas
-no completo pero algo es algo- y volarás conmigo...
Eso es, cierra tus ojos, tranquilo.
No empezaré a mordisquearte antes de que tu corazón cese su latido.
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Pues como yo no sé mucho de música, y poco sé yo de componer canciones, considerando la cercanía del tributo al Rock Transgresivo que se hará en los proximos meses en la ciudad, esta es mi pequeña contribución. ¡Mis cangrejos se asustaron! a mi me gustan los buitres, pero para los pequeños habitantes espaciales de mi corteza cerebral son toda una amenaza... Son primos de las gaviotas... ustedes entienden...
Saludos lectores, tanto imaginarios como no imaginarios...
(Nota: Para los que no lo notaron, estoy en crisis... gracias Frege)
*Este también es el título de una canción de Extremoduro

sábado 2 de agosto de 2008

Migraña

Sólo los que han sufrido de este misero padecimiento podrían entender porque puede recordarnos que somos animales, mortales, propensos a la muerte. La primera vez que me dio migraña duró tres días. Yo no me podía mover ni un milímetro, a riesgo de vomitar todo lo comido en la semana; de ver el más mínimo rayo de luz, sentía como si me estuvieran enterrando tres taladros en la parte frontal de mi cabeza y uno en la parte superior; y cada ruido, por mínimo que fuera, se sentía como una aguja buscando las partes más profundas y delicadas de mi cerebro.

Era la primera, por eso no sabía que una aspirina normal o un ibuprofeno no me iban a servir. La primera noche estuve 4 horas en un centro de urgencias de la cruz roja. Me pusieron suero y alguna droga para el dolor que también me hizo dormir. Cuando me desperté, tenía el brazo dormido y mi sangre ya llenaba el 75 % del tubo, pero eso no me importaba, el dolor se había reducido en un 50%. Volví a mi casa, convencida de que eso sería todo. Dormí un rato más, entonces la luz rasgó mis párpados y me di cuenta de que el dolor había vuelto aún más fuerte. Nos dirigimos al San Ignacio, llegué a vomitar. Cuando por fin pude salir del baño, tuve que esperar otro rato para que me atendieran, la doctora me vio y me inyectaron dos veces. Era una de las peores migrañas de la historia, si eso no hubiera funcionado, me habrían dado morfina.

Tenía 16 años, y creí que me iba a morir. Poco antes de mi primer episodio de migraña, una de mis amigas del club de fotografía del colegio se había muerto. Tenía a penas 12 años, y todo había empezado con un dolor de cabeza. Pensé que tal vez había llegado mi hora, que algo en mi cerebro había estallado. Pero me equivocaba, era sólo una migraña.

Anoche tuve otra migraña. Todo el naproxeno que tenía de reserva se había vencido. Apagué la luz y me metí en las cobijas, pero el dolor me seguía atravesando. Mi papá fue por la droga y cuando me la tomé, dormí por alrededor de 11 horas. Cuando me levanté, la migraña no se había ido por completo, pero al menos me podía mover. Ahora estoy bien.

La nausea me ha hecho
prisionera de guerra,
me tiene amarrada
de píes y manos,
me amenaza penetrando
lentamente mi cabeza
con un haz de luz
que tiene el filo de los siglos.

¿Por qué me golpea
con tanto rencor?
habré cometido tantos
pecados,
que ya no es el infierno
sino el peso de los cielos
sobre mi cabeza.

El roce de mis manos
sobre el papel,
o la tinta cayendo
con lentitud,
son golpes brutales
y asesinos contra
mi débil naturaleza.
El dolor me atrapa,
me viola con
sus manos, garras
de miseria.
La nausea me aprisiona
y el sueño me desvela.

viernes 25 de julio de 2008

El pasado

Yo soy de las personas que siguen a Hume cuando dice que "el yo es un cúmulo de recuerdos" o algo por el estilo, estoy parafraseando. Aunque es imposible contestar este tipo de preguntas del tipo retórico "¿quién soy?, ¿para donde voy?, ¿de dónde vengo?..." -las típicas que usualmente se relacionan con la filosofía pero que a fin de cuentas ya no tienen nada que ver (agradezcan al positivismo entre otras causas históricas)-, y aunque muchos nos sintamos insatisfechos por este hecho, creo que algo muy de sentido común es afirmar que lo que somos tiene mucho que ver con lo que fuimos.

Esta semana estuve arreglando mi biblioteca y me encontré de nuevo con mi pasado. Libros que leí hace años, trabajos de colegio, cosas que escribí en los bordes de cuadernos o en las páginas de atrás, incluso algunas conversaciones que sostuve en las fotocopias correspondientes a los seminarios. Después de eso, pues no tengo duda de que he crecido, o por lo menos mi vocabulario lo ha hecho.

No creo arrepentirme de nada, pese a que no haría publicas algunas cosas. Es mi pasado, el que ya no existe, el que se ha extinguido sin remedio: el de la alegre y filántropa niña, el de la creyente convencida y enamorada de un Dios excluyente, el de la deprimida y traumatizada adolescente. Es muy pronto para tratar de definir en pocas palabras lo que soy, relativamente, en este momento. Sé que nada especial, se que no tan furiosa como hace unos años, no tan deprimida, no tan atormentada por lo que el mundo pudo haber o no haber hecho para hacerme daño, o lo que pude hacerme a mi misma. Tal vez sigo considerándome un ser ridículo, pero ahora me lo tomo con frescura, y ahora se que no soy la única que se siente así, que no soy nadie especial, lo que es un progreso.

Supongo que mis hormonas ahora están estables. Pero también me doy cuenta de que en ese entonces, en que era tan chistosamente patética (típica Drama queen), pues no la pasaba tan aburrida y escribía mejor.

Aunque no lo parezca -ya que aparentemente doy algunas impresiones erróneas cuando escribo en este blog- hoy estoy extrañamente feliz.

Se quedaron enganchadas
en olas de viento, mis palabras,
y a tus oídos nunca silbaron.
Se apilaron en lo nunca dicho
del infinito diccionario
de la decepción.

Aunque nos mecimos juntos
en el tiempo que fue,
y el olvido se llevó el vaivén
en un leve susurro;
aunque nacimos encadenados
a la primavera nocturna,
nuestros carceleros no vencieron
y huimos al final del invierno:
Nunca adelante,
siempre un paso atrás.
Quién lo dijera,
ni tu ni yo aprendimos
hacia donde toca avanzar.


Mis cangrejos, que vieron una película genial, le dedican esto a los que hayan disfrutado de 5 Centímetros por segundo.